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El poder de los jueces y magistrados
Jaime Santoyo Castro 16-07-2017 23:44 hrs

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Liga Corta




Tremendo escándalo se ha producido al destaparse la cloaca en la que se ha convertido el Poder Judicial Federal con el tráfico de influencias que ha generado el uso de una discutida facultad Constitucional a favor de Magistrados y Jueces.

El quinto párrafo del artículo 97 de la constitución de la República señala que: “Los Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito nombrarán y removerán también a sus respectivos secretarios y empleados” Esta facultad con la que el Constituyente Permanente dotó a los Magistrados y Jueces, convirtiéndola en disposición constitucional, tenía el objetivo fundamental de garantizar la independencia de los juzgadores federales, vedando la posibilidad de que hubiera injerencia de otras personas u otros intereses en la selección del personal a su cargo y propiciar, pues, que tuvieran auxiliares de extrema confianza.

Pareciera un razonamiento sano y adecuado, aunque elevarlo a disposición constitucional,me parece en extremo exagerado. Sin embargo, el estudio elaborado desde el Consejo de la Judicatura revela que en su mayoría ésta disposición garantista para los juzgadores no ha sido utilizado a favor de la justicia, ni de los justiciables, ni a favor de los mexicanos, sino que ha sido utilizada a favor de muchos (afortunadamente no todos) de los propios Magistrados y Jueces, quienes, como si fuera un derecho patrimonial, le han concedido las plazas a sus cónyuges, hijos e hijas, familiares, amigos, novias o novios, haciendo uso de un derecho constitucional absurdo, que genera por un lado una discrecionalidad en el uso de los recursos públicos, y un menosprecio a la carrera judicial. Cuántos casos hay de gente que tiene años en el Poder Judicial, debidamente capacitados y con experiencia esperando un ascenso o una plaza, y ven con enojo, con tristeza y desilusión cómo son hechos a un lado por familiares o amigos de los Jueces y Magistrados sin ninguna consideración y sin que exista un recurso para impugnar, para luchar por sus intereses. La justicia aplastando injustamente los derechos laborales.

Al ser evidentemente una disposición consagrada en la norma suprema del país, no tiene porqué considerar lo que disponen las leyes secundarias, por su inferioridad, como es el caso de la ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos y otras disposiciones que prohíben el nepotismo y el amiguismo.

Cabe hacer una reflexión: ¿Porqué la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o los ministros no han emitido algún comunicado a este respecto, que socava gravemente la imagen de este poder?

Llevemos nuestra atención a lo que dispone el propio párrafo cuarto del artículo 97 de la Constitución que en su inicio establece que “Los Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito serán distribuidos entre los Ministros de la Suprema Corte para que estos visiten periódicamente; vigilen la conducta de los Magistrados y Jueces que lo desempeñan y reciban las quejas que hubiere contra ellos; y ejerzan las demás atribuciones que señala la ley.” ( el subrayado es mío). Si la disposición es para librar al Juez o al Magistrado de presiones en el ejercicio de su función de dictar justicia, ¿no les fue posible ver que se estaba pervirtiendo este postulado convirtiéndolo en un instrumento perverso de intereses que no corresponde a su finalidad?

Ojalá y que este tema, como muchos otros de estos no quede sin explicación y sin resolverse.