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Hacen falta ideas y buenas voluntades

Javier Torres Valdez
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18 de Julio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Hace pocos días, un turista, de esos que por primera vez llegan al pueblo, me dijo: 
-No me explico, cómo pueden los jerezanos presumir de Pueblo Mágico, cuando algunos de sus céntricos edificios se están cayendo a pedazos, como ese que se encuentra detrás de la Parroquia y a unos metros del Santuario.


Sin estar muy enterado del problema sucesorio que tiene el edificio, propiedad de la familia Briseño y la familia Mercado, le dije que la finca estaba en litigio y que por ello, no había disposición de reconstruirla, pues no se sabía que pedazo de esa finca  correspondería a cada uno de los herederos de las familias mencionadas. 


Respondió:
 -El sentido común indica, que los herederos deberían venderla y repartirse por partes iguales el valor del inmueble, pues los años pasan y no se ve que tenga fin el problema. Y Continuó: si la finca estuviera en pie, es lógico que aumentaría su valor, pero el deterioro avanza con las lluvias de cada año y en vez de ganar valor lo está perdiendo.


Cierta vez, cuando el exgobernador  J. Guadalupe Cervantes Corona caminaba rumbo a la casa museo “Ramón López Velarde”, en compañía del entonces presidente municipal de Jerez, Gonzalo González del Río, escuche que le dijo: 


-Doctor compre esa finca y le prometo que Jerez, tendrá la mejor presidencia municipal de Zacatecas y de otros estados.


Pasaron los años y ya de salida de su encargo administrativo, pregunté al galeno:
-¿Doctor, que pasó con la Finca del Portal de las Palomas y de la promesa del gobernador?
-Nada, como cree, que me iba a echar esa drogota, para que la gente dijera, que solo llegue a la presidencia municipal a endrogar al pueblo…


Y así se perdió la oportunidad de empezar a volver mágico al pueblo, aún sin nombramiento. 
Con un edificio más propio de sus necesidades.


Actualmente, sin una ley adecuada que permita salvar esos edificios, tengan o no tengan recursos los propietarios, muchas fincas del estado de Zacatecas avejentan más aún,porque fueron construidos sin cemento, aunque éste ya ser usaba hace algunos miles de años en Chile y Grecia.


Algo debiera hacerse. ¿pero quién? Y esa pregunta se amplifica más aún cuando aparte de dinero faltan voluntades que se conjuguen en un esfuerzo, que permita, que Zacatecas, tenga poblados enteros que bien pueden constituirse en museos.


En la administración estatal anterior, surgió una iniciativa que murió al poco tiempo, se trataba de salvar y poner en funciones los cascos de las haciendas de Jerez y hasta de Tepetongo.


Se organizaron comités encargados de gestionar recursos, se registraron ante notario público para darles representación legal, se visitaron los cascos de las haciendas El Tesorero, La Labor, Santa Fe, Ciénega y Buenavista en el municipio de Tepetongo, pero luego todo el entusiasmo desapareció cuando removieron  de su puesto como director de Issstezac a Artemio Ultreras. 


Quizá fuera recomendable que alguien con capacidad, entusiasmo y cariño al municipio, retomara la idea, para que al estilo de Querétaro y Guanajuato esas haciendas se pusieran en funciones como sitios turísticos y dejaran de lado el abrir y abrir cantinas como única idea de atraer turistas a los que les guste el alcohol, violando la ley de alcoholes en todo su contenido. 


Y no es que haya que espantarse por que los jerezanos y los visitantes tomen alcohol, pero si usted es católico y tiene deseos de rezar, pues va a una iglesia y si su deseo es ingerir bebidas, lo correcto es que vaya a una de las abundantes cantinas que hay en el pueblo, sin beber en la calle y dar ejemplo a las nuevas generaciones.