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Crece el fervor a San Mateo Correa

Daniel Torres
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24 de Julio del 2017 00:00 hrs
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El originario de Tepechitlán falleció como mártir en defensa de la Iglesia.
Daniel Torres / El originario de Tepechitlán falleció como mártir en defensa de la Iglesia.
Parte de sus restos se encuentran en la Catedral Basílica de Zacatecas.
Daniel Torres / Parte de sus restos se encuentran en la Catedral Basílica de Zacatecas.
El ornamento del papa Juan Pablo II usado en 1990, se encuentra junto a sus reliquias.
Daniel Torres / El ornamento del papa Juan Pablo II usado en 1990, se encuentra junto a sus reliquias.

Hace 151 años, en el municipio de Tepechitlán, nació Mateo Correa Magallanes, santo zacatecano venerado en diferentes regiones del estado.

Hasta el día de su muerte estuvo apegado a la fe católica que llegó a su vida desde que era niño; 
Su primera eucaristía la ofició en Fresnillo tras ordenarse como sacerdote el 20 de agosto de 1893,  por el Seminario de Zacatecas.

Ejerció su sacerdocio en lugares como Valparaíso, Concepción del Oro y Fresnillo; actualmente en ellos existen capillas donde lo veneran y en su natal Tepechitlan está el templo que lleva su nombre.

Parte de sus reliquias se encuentran en el primer altar del lado izquierdo de la Catedral Basílica de Zacatecas, mientras que el resto permanecen en la Capilla de San Jorge en la Catedral de Durango.

En el caso de Zacatecas, junto a sus reliquias hay una imagen de San Felipe de Jesús y el ornamento utilizado por el papa Juan Pablo Segundo en su visita a la ciudad el 12 de mayo de 1990.

Con Miguel Agustín Pro lo unieron varios factores; fue San Mateo Correa quien le otorgó la primera comunión al entonces joven jesuita, ambos murieron como mártires en defensa de los preceptos de la Iglesia Católica y los dos fueron beatificados por Juan Pablo II.

El entonces papa  lo beatificó el 22 de noviembre de 1992 y lo canonizó 8 años más tarde, el 21 de mayo del 2000.

Conservar el secreto de confesión y negarse a revelar información que conoció de rebeldes encarcelados durante la Revolución Mexicana, provocaron su fusilamiento a las afueras de la ciudad de Durango el 6 de febrero de 1927.

En el aniversario de su natalicio, el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló dijo para Imagen:

“Es una santo relativamente nuevo, hace pocos años fue canonizado y es una fervor que apenas va levantando”.

“Me consta que desde Tepechitlán hasta Concepción del Oro hay una fe muy fuerte a él”.