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Impunidad rampante

Rafael Flores Mendoza
~
28 de Julio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




A propósito del trágico evento del socavón en el paso exprés de Cuernavaca que cobró vidas
humanas y que es motivo de escándalo nacional por su nula planeación y pésima ejecución, resulta paradójico que aquí en Zacatecas teniendo casos iguales o peores no suceda nada. 


Me refiero a la alarmante cantidad de obras inconclusas, en mal estado o que simplemente no se usan a lo largo y ancho de nuestra entidad.


Es difícil elegir por dónde empezar, ya que los errores y omisiones en dicho tema deberían ser motivo de vergüenza nacional. Tenemos por ejemplo, el daño al patrimonio zacatecano que significa el hecho que nuestro teleférico, ícono mundialmente reconocido, se encuentre desmantelado desde hace años, ocasionando descontento entre los turistas que abiertamente expresan su decepción, muchos de ellos remarcando que es uno de los principales intereses por el que visitan nuestro Estado, sin que les queden ganas de regresar en el futuro. 


Cabe recordar que esta atracción genera una derrama económica directa e indirecta por más de 30 millones de pesos anuales, que se han perdido por la falta de planeación, malos manejos financieros, la corrupción, así como la ineptitud o complicidad de los entes encargados de vigilar la correcta aplicación de los recursos públicos que a la fecha no han fincado responsabilidad alguna para ninguna autoridad responsable.


Otro ejemplo es el ridículo gasto del Centro Cultural Toma de Zacatecas que fue inaugurado al vapor por el anterior Gobernador en condiciones deplorables, que no iba ni al 70 por ciento de su construcción cuando se realizó un evento público poniendo en riesgo a cientos de personas que tuvieron el valor, o la obligación, de asistir.


Y hablando de riesgos para la población, no puedo omitir las infames glorietas de la muerte, esos fallidos intentos por remozar las entradas de varios municipios de nuestro Estado, que terminaron siendo motivo de graves percances automovilísticos y que a la fecha, lejos de embellecer las poblaciones, muestran un deterioro que sólo avergüenza a propios y extraños.


Tampoco se puede obviar el fiasco del Periférico Centenario, cuyo arranque de trabajos
anunciaron con bombo y platillo, ostentando esa inversión de más de 200 millones de pesos
gracias a sendas gestiones por parte del Gobierno Estatal, y que estaría terminado para
Septiembre de 2016. 


Con un año de retraso, la magna obra se erige como un magno fracaso más,
sumándose a una lista de muestras de ineptitud y corrupción que parece no tener fin.


Hago este recuento, amigo lector, como una forma pública de exhortar a todas las instancias
correspondientes para que tomen cartas en el asunto y lideren un movimiento de rendición de
cuentas que permita llevar a buen puerto cada obra inconclusa.

 

Zacatecas es Patrimonio de la Humanidad y no merece ser objeto de humillaciones de este tipo, ni que se siga protegiendo a pillos que se escudan en la impunidad.