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Historias de Lobos

Mi delito... tener una mala vida

Ivonne Nava García
~
13 de Agosto del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Un joven desde niño sufre violencia familiar, las condiciones en su hogar resultan muy disfuncionales y, a  una temprana edad lo corren del seno familiar.  Su vida se torna difícil, entre alcohol y trabajo va saliendo adelante. A pesar de todas las carencias está a punto de formar una familia, sin embargo, la vida parece darle la espalda y termina privado de su libertad por tentativa de homicidio. Esta es su historia.

 

Me corrieron

No sé para que vine al mundo, si mi jefa no me quería. Vivía en la colonia Frente Popular. Mi jacal, no tenía piso de cemento, nada más eran 2 cuartos y la letrina afuera. Unos compas ni se la creen y otros como yo, saben que así vive uno. Ahí caímos de a fuerzas y mi jefe decía que de esos cuartos no nos sacaba nadie. Bueno, a ellos, porque a mí me corrieron de la casa. 


Desde morro mi jefa me ponía mis trancazos. Me acuerdo de que era mucho su coraje. Se agarraba a pegarme en el lomo con lo que fuera. Mi jefe era alcohólico. Mi jefa vendía periódicos y pedía ropa regalada que luego revendía para sacarnos adelante.


 Mi jefe en veces se conseguía trabajo de “maistro” y entonces las cosas se calmaban en la casa. A mí no me gustaba ir a la escuela. Mi jefa me mandaba a la primaria, pero nada más llegué hasta 5to y no lo acabé.


Ese día que me corrieron, fue porque las cosas se pusieron muy feas en la casa. Era para un día de la virgencita de Guadalupe. Una de las vecinas le había hecho su reliquia a la virgen y estaba la fiesta en la calle. Cuando mi jefe “pisteaba” seguro se pondría muy “nervioso” y todos la llevábamos.
 Aquella vez, yo también andaba “pisteando” sin que mis jefes me vieran. Ya para oscurecer mi jefe metió a mi jefa al cuarto, yo ya sabía que le iba a pegar. 


Ese día me fui atrás de ellos. Me esperé para estar seguro y empecé a oír los gritos de mi jefa. 
Me metí al cuarto y me le dejé ir a mi jefe para quitárselo. Yo no quería, pero si le tuve que dar unos. Cuando mi jefa vio que le pegué a mi padre para defenderla, en lugar de hacerse para conmigo me echó de la casa como a un perro.


 Me dijo que era un mal hijo y que me largara de ahí. Tenía 13 años. Yo esperaba que mi jefa me agradeciera y me empezara a querer por defenderla porque ya estaba grande y me le podía poner a mi jefe. Los golpes que me metió, ni los sentí. Me largué de ahí.


 
Trabajo

Antes de que me echara como perro, mi jefa nos decía a mi carnal y a mí que tragábamos mucho y que nos pusiéramos a “jalar”. 


Nos fuimos a trabajar a los materiales. Nos dieron “jale” para descargar camionetas. Para eso tenía como 11 años, si no ha tomado jarrito rojo con “teulito” se lo recomiendo. El sábado después del “jale” con eso nos alivianábamos. Me daban 350 pesos a la semana y de ahí le entregaba 200 a mi jefa. Lo demás era para mí. Mi jefa me decía que yo nomás le causaba problemas y me maltrataba por todo.

 

Nunca le vi un gesto de cariño para mí, ni para mi carnal. Estaba como amargada, cuando se enojaba se ponía como poseída. A pesar, de que ya no estaba con mi jefa, seguía jalando en los materiales para arrimarle un poquillo de centavos que le mandaba con mi carnal. Ahí me quedaba en la bodega y le dije al patrón que si me daba un poquillo más por cuidársela. Me dijo que sí. 

 

Propia familia 

Estaba morro cuando me corrió mi jefa por defenderla. Eso cala y se siente como un nudo en el pecho que no se quita con nada. Ni el jarrito rojo con “teulito” me lo quitaba.


 Conocí a unos batos que trabajaban en la obra. Me empecé a juntar con ellos. Ya no me sentía tan solote. Como quiera y mande, ya tenía unos compas. Uno de ellos me dijo que me fuera para su jacal, que a su jefe no le iba a molestar, que me fuera para con ellos. 


Me recibió bien la señora y la familia de ellos me trató bien. Dejé de mandarle los centavos a mi jefa para darle a la jefa de mi compa. Dicen que si eres cochino no seas trompudo. Y no iba a estar de arrimado y mantenido encima. 


Estaba bien en esa casa, me estaba acomodando bien ahí. Jalaba en los materiales y ya iba a ajustar 2 años con ellos. Una de las primas de este compa ya me estaba moviendo el barco como luego se dice y para que le digo, me la hice mi vieja. 


Estaba morro iba a ajustar los 17 y la embaracé. Me metieron mis guantadas, pero ya lo hecho ya estaba hecho y había que responder. Le tuve que avisar a mi jefa. Yo pensaba que no se iba a parar, pero si fue a dar la cara por mí y nos casaron. 


Me dijo mi suegro que nos iba a dar un pedazo de terreno para fincar un cuarto y para que me acabara de hacer hombre lo levantara con mis manos. Ya me estaba estabilizando.

 

Mala noche

Me metí en broncas, porque a uno lo ven jodido y tarugo. Ya estaba casado con esta morra, faltaba como un mes para que naciera mi chamaquito. Era el día de la raya y ya habíamos quedado que nos íbamos a ir “echar unas” (cervezas). 


En el jale me daban chanza de llegar a las 11 para quedarme a cuidar. Estábamos cercas de mi jale. Estuvimos tomando y unos compas sacaron unos churros de mota para el cansancio. 
Uno se puso muy loco y empezó a decir muchas tonterías y empezó a decirnos de nuestras mujeres, que él se las tiraba y cosas así. 


No le hacíamos caso porque ya andaba muy locote y le dijimos que mejor se fuera para su casa. 
No entendía y seguía diciendo sus… jodederas. Un compa ya no aguantó porque le dijo cosas de su vieja de que él se había metido con ella y de cosas que uno hace de hombre.


 No le gustó al otro compa y se hicieron de golpes. Los estábamos dejando, pero en eso se acercaron otros compas que eran amigos del locote y se hizo el pleito. Todos nos metimos a la bola. No me acuerdo bien qué pasó, ni como estuvo todo.


 Cuando reaccioné yo estaba en una ambulancia y me empecé a acordar que me habían aventado y me pegué en la cabeza contra una piedra y me desmayé. 

 

Detenido

Me dijeron que yo estaba detenido porque el compa del pleito se estaba muriendo, que nos habían hallado tirados en el terreno y que yo era sospechoso de quererlo matar. 


Sentí que me tronó la cabeza de la impresión. Les decía que no había sido yo, pero no me creían. Me insultaban y me presionaban a que dijera que sí, porque ese bato se metía con mi vieja y por eso lo quería matar. 


Les empecé a decir como habían estado las cosas. Agarraron a mis otros compas y se fueron echando para atrás. Me dejaron solo con la bronca. Lo bueno que este bato no se murió, si no ya me hubiera cargado a mí también. 

 

Yo que iba a declarar si no me acordaba de que había pasado porque estaba desmayado. Dijeron que andaba marihuano y borracho. Pero ese día no le había puesto porque iba a trabajar. Conocí a mi hijo en el bote. A mi vieja la veo en el bote. Terminé entambado porque no supe que pasó. 
El bato dijo que todos. A mí también me acusó directamente. Pagamos los gastos del hospital, pero de todos modos me dejaron aquí. 


Mejor no hubiera nacido, nada más viene uno a sufrir y a que los hijos de uno acaben sufriendo. Me dicen que se pasa rápido el tiempo. Cuando uno le sufre un día, se convierte en diez años.