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El Caminero
México solidario
Bernardo Gutiérrez Navarro
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22 de Septiembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Han sido días muy difíciles para nuestro país. La naturaleza nos dio una lección de su fuerza con dos devastadores sismos ocurridos en un solo mes, el 7 y 19 de septiembre, los cuales han significado una dura prueba para todo México.
Estaba próxima la conmemoración del 32 aniversario del sismo que sacudió la Ciudad de México en 1985 cuando, de la peor manera, el recuerdo se reavivó, primero en los estados de Chiapas y Oaxaca, y después en la capital del país, Morelos, Puebla y Estado de México.
De nuevo se hizo presente un sentimiento desgarrador ante tales tragedias, pero también se dejó ver el lado más humano del pueblo de México con grandes muestras de solidaridad, valor y apoyo.
Es cierto que en las crisis se sabe de qué estamos hechos y en estos desastres todo México se volcó a las calles para demostrar que somos un pueblo unido, solidario, siempre dispuesto a ayudar.
Es de exaltar el espíritu fraterno que mostraron miles de voluntarios que de forma inmediata acudieron a los lugares siniestrados y con picos, palas o a mano limpia coadyuvaron con las autoridades en las labores de rescate de personas atrapadas bajo los escombros sin importarles las horas, el cansancio y el peligro.
Desde jóvenes hasta adultos mayores, se integraron en las cadenas humanas para colaborar en lo más que pudieran, algunos con trabajo, otros con herramientas o con asistencia.
A la distancia también imperó la solidaridad, con el envío de ayuda humanitaria, brigadas de rescatistas o médicos desde todos los estados de la República. De otros países también se recibió apoyo tal como se ha hecho desde aquí cuando se ha requerido en otras partes del mundo.
Hasta las zonas siniestradas han llegado víveres, material de curación, casas de campaña, cobijas y otros artículos de primera necesidad con los que la ciudadanía ha puesto su granito de arena como un mensaje de aliento y respaldo.
Es en este tipo de situaciones cuando más que nunca se ve que México es un país grande, es cuando se cae en cuenta cómo la sociedad trabaja de la mano de las diferentes instancias de gobierno para cubrir todos los frentes y decirle a quienes han resultado afectados que no están solos.
Estas catástrofes, tan impredecibles y con efectos tan severos, nos recuerdan que hay mucho por hacer para estar mejor preparados, sobre todo por fortalecer la cultura de la protección civil y mejorar cada vez más los protocolos de acción.
Pero estas pruebas, tan duras, también nos recuerdan que, así como México salió adelante del sismo de 1985, así lo hará en esta ocasión y lo seguirá haciendo gracias a los valores y voluntad de sus ciudadanos.