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Sismo en México
Frida, la perra rescatista más famosa
Excélsior 26-09-2017 00:00 hrs

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CIUDAD DE MÉXICO.- La famosa perra labrador Frida, la rescatista que ha llamado la atención en los trabajos de remoción de escombros en la Ciudad de México, tras el sismo del 19 de septiembre, estará esta noche en Titulares de la noche, con Pascal Beltrán del Rio

Junto con Frida, viene el Capitán de Fragata CG DEM Israel Monterde Cervantes, Jefe de la sección canina, el Tercer Maestre Israel Arauz Salinas, el Capitán de Corbeta Sergio Suazo Pérez y el Teniente de Corbeta Delfin Arlandiz Gonzalez.

Su manejador es Israel Arauz Salinas y es él quien explica que es cierto, existen muchos binomios caninos en el equipo de rescate de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar), pero la fascinación por Frida, la perro labrador que se ha llevado la mayoría de la atención, obedece a que es, entre los demás, la que lleva el mando en los rescates.

"Mientras ella descansa -explica uno de los marinos-, otro can ingresa a las zonas de riesgo a hacer algún 'marcaje', pero es Frida quien después ingresa a los escombros para confirmar si existe o no una persona entre los derrumbes".

El sismo del pasado 19 de septiembre no sólo ha dejado víctimas humanas y daños materiales, sino que también afectó a un gran número de mascotas, principalmente perros y gatos, tras dicho movimiento telúrico. De tal forma, miles de mascotas terminaron por quedarse sin hogar, ya que algunos se encontraban en los departamentos que se cayeron, acompañados o a la espera de que sus dueños llegaran de trabajar.

Estos animales de compañía también quedaron atrapados en inmuebles afectados, de los cuales algunos fueron liberados, otros quedaron bajo los escombros, y algunos más están a la espera de que sus familiares los reclamen. Los caninos, considerados como el mejor y más fiel amigo del hombre, además de brindar beneficios físicos, mentales y sociales a sus dueños, o de aliviar sentimientos de soledad y depresión, también se han convertido en héroes anónimos durante esta catástrofe.

Un ejemplo de ello es Frida, perteneciente a la Unidad Canina de la Semar, que ha salvado más de 80 vidas en distintos desastres naturales, y cuya ayuda ha sido fundamental en la búsqueda y rescate de personas. Los perros rescatistas, así, se han convertido en una pieza importante en las labores de rescate, pues alertan sobre la presencia de personas entre los escombros.

La Secretaría de Marina, a través de su cuenta de Twitter, reconoció el esfuerzo de estas mascotas, puesto que “su valiosa ayuda y amor por el ser humano, hacen de su máximo esfuerzo para salvar vidas”.

Ha tenido acción en el incendio que se registró en la torre de Petróleos Mexicanos (Pemex) y tuvo actividad en los deslaves ocurridos en Guatemala, así como en el terremoto de Ecuador, aunque podría estar próxima al retiro en dos o tres años, y ahora en los sismos que abatieron a la Ciudad de México.

Frida es una perra Labrador, de seis años, que forma parte del equipo de binomios caninos que adiestra la Sección Canina del Cuartel General del Alto Mando de la Semar, y el ente encargado de la distribución, control y confianza de estos ejemplares, es la Oficialía Mayor.

Para su labor, utiliza un equipo especial, es decir un visor que protege sus ojos en caso de humo, polvo o alguna sustancia; unas botas, que le ayudan para que el terreno no le dañe los cojinetes de sus pies, y un arnés para poder ascender o descender, si es el caso.

El capitán de fragata, cuerpo general diplomado de Estado Mayor, Israel Monterde Cervantes, quien es el encargado de la Sección Canina de la Ciudad de México, comentó hace unas semanas que la dependencia tiene aquí 20 binomios, pero a nivel nacional hay más de 300 distribuidos en todas las secciones caninas.

En una demostración de las habilidades con que cuentan esos ejemplares, que son principalmente Pastor Belga Malinoi y Labrador, y tienen una estricta vigilancia zootécnica, comentó que Frida es quizá la más famosa por su palmarés en el rescate de personas, pero esa especialidad de búsqueda la tienen también Evil y Ecko.

A su vez, Balu, Erny y Eden son especialistas en la detección de narcóticos; Lobo y Narc en la guardia y protección; en tanto que Keyller, Eska y Eros en la identificación de explosivos, y cada uno de ellos hace un binomio con su manejador, para tener una mayor eficiencia en cada actividad.

El capitán Monterde aclaró que la idea de que en el entrenamiento drogan a los perros detectores de narcóticos “es un mito que existe o que existió muchos años”, y explicó la técnica que utilizan cada uno de los 20 manejadores que hay en este espacio.

El entrenamiento lleva entre 12 y 14 meses, de dos a cuatro horas diarias, dependiendo de la disposición y temperamento que tenga el perro, para evitar fatigarlo, así como de la diferente función zootécnica en la que se vaya a especializar.

La vida útil en la actividad es de entre seis y siete años, aunque si tiene buenos rendimientos y eficiencia en el trabajo, como Frida, se puede prolongar uno más, para después ser donados al propio personal de la Marina “para que tenga un final tranquilo en una de las casas del personal de aquí”, comentó.

El entrenamiento consiste en que tengan apego a un atractor, es decir, un juguete, que regularmente es una pelota, e incluso, dependiendo de la fortaleza de su mordida, puede ser de tenis.

Una vez que tienen fijo su atractor, se les empiezan a meter aromas, ya sea de narcóticos o explosivos, para poder sacar la “potencialización” que desarrolla su olfato, de acuerdo con la función zootécnica que vaya a desempeñar el ejemplar.

El aroma no les hace nada: no los droga, ni explotan los perros, ni mucho menos. Se trabaja con pseudos, que son aromas lo más parecidos a los reales. Es con los que trabajamos, entonces no les hace ningún efecto a los perros”.

En la demostración se pudo apreciar la forma en que Frida entra a un cuarto derruido, y el entrenamiento consiste en que cuando encuentra a una persona, ladra para avisar a su manejador y facilitar el rescate.

La actividad de Balu y Keyler fue diferente, pues ellos no ladran, sino que al detectar a una persona que lleva algún narcótico o explosivo, únicamente se sentaron a su lado para avisar al manejador, quien como premio les da la pelota.

También se hizo la recreación de la revisión a un vehículo en donde viaja un sospechoso, que, al verse descubierto, baja, saca un arma e intenta agredir al personal oficial, pero entró en acción Lobo y se le echó encima hasta lograr, con su binomio, inmovilizar al sujeto.

El capitán Monterde mencionó que los manejadores y los ejemplares caninos son verdaderos compañeros, binomios, pues en esta sección está el alojamiento donde viven los primeros y las perreras de los segundos, lo que permite un constante acercamiento.

Aseguró que la vocación para entrenarlos es algo con lo que se nace, pues es esencial el carisma para poder manejar a los binomios caninos y “una persona que no tenga la disposición o no le gustan los perros, muy difícilmente sería parte de la sección canina”.