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Perspectivas

Estados Unidos quiere bajar impuestos, México necesita subirlos

Luis Enrique Mercado
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02 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




La propuesta tributaria de Donald Trump causa verdadera ilusión a los mercados, porque multiplica el poder de Estados Unidos para atraer capitales, en detrimento de la mayoría de los países y especialmente de México.

El solo anuncio de que el plan tributario de Trump está ya en el Congreso de Estados Unidos provocó que el peso se depreciara frente al dólar.

En esencia, el mandatario norteamericano propone bajar a 15% el Impuesto Sobre la Renta a las empresas; eliminar escalones del ISR a los asalariados, bajar la tasa impositiva a los ingresos más elevados y eliminar los gravámenes sobre las herencias.

Es decir, una estrategia para que, en general, se paguen menos impuestos.

La crítica que se le hace es que Estados Unidos no tiene recursos para enfrentar el costo de dicha desgravación, a menos que se acepte que aumente desproporcionadamente el déficit público, que solo se podría financiar con endeudamiento.

Pero independientemente de las posibilidades de financiar dicha estrategia, lo cierto es que para México plantea un reto, a primera vista insalvable.

Hasta ahora, la economía mexicana ha podido competir con la de EU gracias a los bajos salarios, a las reglas ambientales menos estrictas, a las ventajas climáticas, a la menor exigencia tributaria y a las reglas TLC que igualan algunas de las condiciones de ambas economías.

Pero con una oferta de ISR de 15% a empresas contra 34% en México y con menores impuestos a los asalariados y a los ingresos más elevados es lógico suponer que los capitales quieren irse a Estados Unidos y que incluso las empresas mexicanas prefieran tributar en EU.

Por eso los mercados reaccionaron tan negativamente contra el peso: Estados Unidos trae un agresivo planteamiento tributario, en momentos en que, en México, ni el gobierno ni ninguna de las fuerzas políticas ha manifestado siquiera una intención en materia tributaria.

Es lógico que la cercanía de las elecciones provoque que los partidos consideren el tema impositivo como un veneno para sus aspiraciones de atraer electores y ese tema se convierta en tabú en estas épocas.

México debe elevar la recaudación impositiva para reemplazar los ingresos derivados del petróleo, lo cual significa, más que aumentar tasas, generalizar el cobro vía, probablemente, de un impuesto al consumo.

Es decir, México necesita, para mantener sus finanzas públicas equilibradas y contener el crecimiento de la deuda, avanzar en un camino contrario al de Estados Unidos. Allá, bajar impuestos; aquí, aumentar la recaudación.

Así a simple vista el reto parece formidable. ¿Cómo competir con una economía que baja 15% el ISR a las empresas?

Es claro que México necesitará una verdadera revolución tributaria si quiere evitar que hasta las empresas mexicanas se vayan a Estados Unidos a tributar.

Por principio de cuentas se requiere bajar el ISR empresarial y modificar la forma como escala la tasa el de las personas físicas y, desde luego, avanzar hacia un IVA generalizado en el que se puede dejar una canasta de excepciones.

Y también está claro que llegó el momento en que los partidos políticos dejen de usar el tema tributario como misil hacia sus rivales. México debe modificar todo su esquema de tributación y todos los partidos necesitan estar en ello.

Hasta el próximo lunes y mientras, no deje de seguirme en mi página de Facebook, Perspectivas de Luis Enrique Mercado.