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'No todo está perdido...'
Susana Rodríguez Márquez
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04 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Con los terribles movimientos telúricos que azotaron a nuestro país, hace algunas semanas, quedaron de manifiesto acciones, que los mexicanos creíamos olvidadas, esa SOLIDARIDAD característica de los que vivimos en esta tierra azteca, y mas allá de nuestras fronteras, inundó los noticieros, cada uno en la medida de sus posibilidades salió a ayudar al hermano en desgracia, brindándole apoyo de múltiples formas, con un cálido abrazo, un poco de agua, consolándolo, llevando víveres, apoyando las labores de rescate, entre muchas otras tareas.

Un hecho verdaderamente plausible fue la decidida y entusiasta actuación de los jóvenes llamados “millennials” que sin más que sus manos, creatividad e inteligencia, sin conocerse unos a otros, se pusieron a trabajar con un solo objetivo: salvar vidas, unos a disposición de las autoridades, otros en brigadas se organizaron para llevar ayuda a los estados afectados, sin escatimar horas de sueño ni descanso, largas jornadas de remoción de escombros, acopio y distribución de víveres, sirviendo a los cuerpos de rescate comidas calientes y cualquiera que fuera la encomienda, ahí estaban prestos para apoyar, poniéndose al final de la fila, ofreciendo lo que tenían, despojándose del egoísmo, inmediatez, pasividad  y egolatría, que tanto les criticamos a esta generación ¨Y¨, que pareciera no importarles nada, más que ellos mismos; pues en esta catástrofe demostraron de lo que están hechos, y lo que pueden hacer por su país.

Es de resaltar que muchos de estos jóvenes, no habían nacido o eran apenas unos pequeñitos, cuando se vivió aquel fatídico terremoto de 1985, también en la capital mexicana, por lo que no tenían antecedentes de lo que estaba pasando, como muchos de los habitantes de la metrópoli que al sentir los movimientos sísmicos recordaron con terror aquella experiencia, los jóvenes sabían que no era un simulacro, vieron con sus propios ojos, grabaron con sus teléfonos móviles el preciso momento en que colapsaban edificios  y subieron a redes, se comunicaron en segundos y no dudaron en acudir de inmediato, salieron a las calles a ayudar.

Ahora necesitamos que sigan así, al margen de falsos profetas, todos participando, unidos, podemos reconstruir nuestra nación, no todo está perdido.