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Glosa: importante o inoperante
Juan Francisco del Real Sánchez 12-10-2017 00:00 hrs

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Liga Corta




Cuando escuchamos hablar el término de Glosa, sobre todo en el ámbito político, es realizar explicaciones, comentarios o propuestas a un texto en general, en materia de gobierno y rendición de cuentas se utiliza para ampliar los informes presentados por las autoridades de los diferentes órdenes de gobierno. Estos actos se desarrollan ante la ciudadanía y representantes populares, donde se analizan los diferentes ejes de la administración pública y los resultados obtenidos respecto al plan de desarrollo propuesto. 
Pero ¿están los ciudadanos interesados en conocer esa información? ¿quién no desea que las glosas se lleven a cabo? Los principales interesados en que sí se realicen deben ser los ciudadanos, y por consecuencia sus representantes populares, sin embargo, esta herramienta democrática resulta poco atractiva ante mecanismos caducos o a modo, ya sea para denostar o adular. Es necesario un cambio de formato donde líderes de opinión,  universitarios y asociaciones ciudadanas critiquen, pero sobre todo evalúen el desempeño de los funcionarios públicos y  la correcta aplicación de los recursos públicos. 
La ciudadanía está cada vez más atenta a conocer por los distintos medios de comunicación, redes sociales o por los mismos gobernantes, cuáles son los logros, desafíos o fracasos de las acciones realizadas en las administraciones públicas. Podemos afirmar que también les interesa a los ciudadanos y a los mismos gobernantes quienes deben cumplir con el ejercicio democrático de rendición de cuentas. 
A pesar de ello, en ocasiones se escucha que el acto de glosar es inoperante, que es una pérdida de tiempo, comentario vertido principalmente por diversos grupos políticos que consideran es solo hablar de los logros y avances del partido en el poder. En parte con razón, sin embargo, es también un compromiso, de legisladores responsables y críticos, que en dicho acto democrático sean ellos quienes analicen, critiquen, propongan o incluso reconozcan los actos de gobierno, lo que no debe permitirse es el incumplimiento de su trabajo,  denostando el espacio democrático por excelencia, el pleno del congreso.