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Memoria viva
Rebeliones indígenas del siglo 16
Manuel González Ramírez 17-10-2017 19:36 hrs

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Liga Corta




Cortesía / Tenamaztle en el mural de Palacio de Gobierno.

A don Francisco Tenamaztle.

“Dice bien un comentador
de aquella gesta:
Cuando la paciencia
de los indios se acabe,
lo mismo volverán ellos
su desesperación contra el rey
que contra el cura.
El levantamiento
de los indios no será
contra las personas
sino contra el sistema”.
Luis Alberto Sánchez

El proceso de la conquista no se llevó a cabo de manera uniforme en todo el continente, demasiados factores influyeron debido a que diversas zonas se vieron involucradas, tanto si atendemos a las peculiaridades geográficas y climáticas de cada área como al nivel político, social y económico alcanzado por sus pobladores.

Por lo tanto, la forma de ocupación de los territorios americanos tuvo demasiadas variantes y en cada zona encontraban diferentes reacciones ante su presencia y acciones. 

Por ejemplo, algunos grupos indígenas le dieron buena acogida a los españoles, entre ellos, los tlaxcaltecas en México, los cañaris en Ecuador y los lupazas y huancas en el Perú, por mencionar solo algunos.

Por tal motivo, estos grupos se aliaron o, para estar a tono con la semana mayor, se convirtieron en los judas de su raza, es decir, se transformaron en medios para conseguir los propósitos de los españoles, enfrentando a indígenas con aquellos otros que oponían resistencia a la conquista o que se rebelaban a las crueldades y abusos de los españoles.

obre todo, hubo dos tipos de resistencias: una pasiva, fingida; otra activa o violenta, respondiendo fuego contra fuego.

El primer tipo de sublevaciones indígenas las vamos a encontrar durante todo el siglo 16: una de las más tempranas en el continente ocurrió en 1519 en Bahoruco en la isla de La Española; otra fue la que encabezó en Perú el inca Manco Cápac en 1536.

Estos movimientos pretendían anular el yugo español y recuperar su pasado, en otras palabras, querían volver a la situación precedente en que vivían antes de la llegada de los conquistadores europeos. 

En la Nueva España, apenas iniciaba la conquista, tuvo lugar una de las primeras rebeliones indígenas en Pánuco, y otra en la provincia de Chiapas en 1524.

Sin embargo, como lo dijera Vicente Casarrubias: “Acaso en ninguno de los territorios que conquistaron en América los españoles se hizo una guerra tan cruel e inhumana como en la Nueva Galicia”.

Y tiene razón, en buena medida, porque el protagonista de estos hechos dolorosos fue, nada más ni nada menos que, Nuño de Guzmán que no era una perita en dulce ni una hermana de la caridad, y hasta podría suponer que el mismo Hernán Cortés no le llegaba a los talones en cuanto a lo sanguinario y cruel.

Con el oprobioso uso de la violencia, la fuerza, de las armas y la crueldad se fue apropiando de estos territorios, promoviendo el establecimiento de asentamientos estratégicos y el sistema de encomiendas.

Como tenían muy buen maestro, los encomenderos y los soldados daban muy malos tratos a los indios, a tal grado que brotó la primera rebelión en la sierra de Nayarit, encabezada por Coringa en 1540, seis años antes del descubrimiento de las minas de Zacatecas.

Como reguero de pólvora comenzó a extenderse la noticia por toda esta región y los indígenas oprimidos siguieron el ejemplo de los nayaritas. Como este fenómeno estaba creciendo, los españoles iniciaron una campaña para sofocar a los “alzados”, dando principio así la Guerra del Miztón, de la cual emanó un líder notable y memorable: Tenamaztle, a quien se le considera como precursor de la defensa de los derechos humanos. Nuestro recuerdo y homenaje a 461 años de su fallecimiento.

*Cronista de Zacatecas