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Opera el rastro de la capital en pésimas condiciones
Noé Marín 22-10-2017 17:52 hrs

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Liga Corta




Noé Marín / Cada mes se sacrifican a alrededor de mil 100 cabezas de ganado.

Con equipo casi obsoleto, sin mantenimiento y  serios problemas para cumplir con las normas de sanidad opera el Rastro Municipal de Zacatecas, donde además  50% de los animales sacrificados es considerado de desecho.


Imagen realizó un recorrido por las instalaciones del rastro de la capital para ver en qué condiciones se sacrifica al ganado.

 

Este espacio está dividido en tres áreas: los corrales para el reposo de los animales, la zona de sacrificio y el refrigerado de la carne, donde laboran cerca de 50 personas, entre trabajadores el municipio, matanceros y personal de limpieza.


Cada mes se sacrifican alrededor de mil 100 cabezas,  400 reses y 650 puercos en el rastro, donde al menos la mitad son considerados como de desecho; es decir, no fueron alimentados para su consumo.


En el caso de los porcinos, llegan hembras que tuvieron hasta cinco camadas de crías y finalizó su vida reproductiva en las granjas, por lo que esta carne es menor calidad.


Los introductores adquieren a estos animales hasta un 30% menos de su valor; es decir, un puerco de línea de 100 kilogramos cuesta alrededor de 2 mil 800 pesos, pero uno de desecho del mismo peso cerca mil 900 pesos.


La situación es similar con el costo de los toretes, que fueron alimentados para tener carne de calidad, y lo toros viejos, que tuvieron otra finalidad.


En el exterior e interior de rastro, las paredes presentan daños superficiales debido a la falta de pintura, caída del enjarre y la suciedad; dentro de las salas, la pintura del techo se despegó y cae gradualmente.


En el cajón donde terminan los desechos de los animales persiste un olor desagradable, debido a que el ayuntamiento tarda hasta cuatro meses para limpiarlo y la tapadera de metal tiene diversas aberturas.   


El transporte de los animales ya sacrificados se hace a través de una línea instalada en lo alto, que facilitan el retirod el cuero y las vísceras, que dejan caer al suelo y colocan sobre ganchos, a metros de área para residuos.


El proceso de sacrificio, retiro de cuero e intestinos, así como el corte de la carne de varias reses se realiza en un solo salón de alrededor 15 metros cuadrados, donde la  mayoría de la maquinaria presenta deterioros visibles.  


El proceso finaliza con la refrigeración de la carne en dos salones fríos, donde uno presentó un agujero en la capa térmica que mantiene la temperatura; las luces del interior se encienden con la conexión manual de dos cables.


En el caso de los puercos, el proceso de sacrificio es parecido, solo que son sumergidos en agua hirviendo para retirar el pelo del cuero con una maquina antes de la de capacitación.


Marco Ramírez Vázquez, responsable del rastro, reconoció las malas condiciones del rastro, las cuales dijo, se deben a que desde hace dos administraciones municipales no reciben recursos para el mantenimiento y  se cumplen “a medida de lo posible” con las normas de sanidad.


“Tenemos varias administraciones que no se le da mantenimiento mínimo para el pintado, solo reparaciones muy necesarias”, expuso.


Las condiciones de las instalaciones, expresó, dificultan cumplir con todas medidas de higiene, ya que en algunos salones no existen puertas y la carne se ve expuesta a los gases de los residuos.  
La limpieza del lugar depende del uso de jabón y cloro, pero son instalaciones viejas  y se requiere de una importante inversión, agregó.


Apuntó que los introductores deben presentar una guía de tránsito, expedida por la Asociación Ganadera de Zacatecas, donde se muestran los datos del registro electrónico de  movilización y las certificaciones del animal.


Finalmente, Ramírez Vázquez mencionó que ha disminuido el consumo de carne de instructores locales y los sacrificios en el rastro, ya que al menos el 60% proviene de otros estados como San Luis Potosí y Aguascalientes.