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Muy noble y leal ciudad: artes y letras del Zacatecas virreinal

Por la victoria del rey y la salud del príncipe

Salvador Lira
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23 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Pintura de Felipe V, María Luisa Gabriela de Saboya y el príncipe Luis Fernando frente al templo San Lorenzo El Escorial.
Cortesía / Pintura de Felipe V, María Luisa Gabriela de Saboya y el príncipe Luis Fernando frente al templo San Lorenzo El Escorial.

Las expresiones de lealtad en la Nueva España se caracterizaron por la reunión de referentes históricos, simbólicos y políticos, que en perspectiva parecían estar alejados.

En términos poéticos, Baltasar Gracián llamó concepto a la conexión entre dos puntos equidistantes, siempre amparados hacia un sentido: así la alianza de múltiples elementos por refrendar jerarquías. 

Se tienen comparaciones o justificaciones de sentires muy peculiares, no obstante su respeto a la tradición. So pretexto de perennidad a la monarquía, hubo festividades que conjugaron diversos hechos.  

Un ejemplo de lo anterior es el sermón de Juan Ignacio de Castorena Ursúa y Goyeneche Parabien de las letras a las armas…, oración en honor a la victoria de Felipe V en Villaviciosa.

El texto fue dedicado al príncipe de Asturias, Luis Fernando (futuro Luis I), impreso por la casa Juan José Guillena Carrascosa en 1712.

Fue dictado en asistencia del virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva duque de Linares. 

El texto fue parte de las festividades y nueva proclamación por parte de la Real Universidad, en honor de la victoria de Felipe V.

La relación de la aclamación, del aparato arquitectónico con sus emblemas, así como los protocolos rituales fue por parte de Baltasar de Alcocer y Sariñana, familiar del célebre poeta y escritor jesuita Isidro de Sariñana.

Ambos textos aparecen bajo el título conjunto de Festivo triduo…, con los mismos patrocinadores e impresores. 

La oración de Juan Ignacio de Castorena Ursúa viene precedida de un sentir por parte del rector Pedro de Aguilar y Torizer, así como de Baltasar de Alcocer y Sariñana. Ahí, se conjuga el concepto de unión: 

El día señalado con cálculo de oro del Nacimiento de Vuestra Alteza, fue el de esta suntuosidad, y en su consecuencia para esta Dedicatoria ha sido como inspiración el ejemplo con que la Católica Iglesia Romana, solemnizando los Natalicios del Rey de los Reyes, del Príncipe de la Paz, y del deseado de las Naciones Jesús, confesando ser la Sabiduría increada, comprensiva de todas las Ciencias, en la fiesta de su Natividad, con primor reverente, Ceremonia devota, arreglada a su primera edad, como que le pusiera la Cartilla en las manos le pone el Abecedario a los ojos, pues el Himno que canta a sus Laude en el Divino oficia, desde la A, es cada letra del Alfabeto, inicial en cada uno de sus Versos, para más estudioso votivo Culto de sus adoraciones. 

El asunto es la continuidad monárquica, por la victoria del monarca, además del símbolo de su continuidad: un primogénito varón. El tema simbólico del Abecedario da cuenta de que, aunque fue signado por tres autores, el asunto central era de Castorena y Ursúa, pues antes la utilizó en en el sentir de las exequias a Carlos II.

*Escritor e investigador