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Los jóvenes y la religión

Gerardo Luna Tumoine
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31 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Ayer vi una nota periodística donde el Obispo Sigifredo expresa su preocupación por el desinterés de los jóvenes con la religión, señala que de 100 solo a uno le interesa asistir a misa. 
En base a mi experiencia como servidor público en atender por más de 13 años las relaciones Iglesia-Estado, donde tuve la oportunidad de relacionarme con varias creencias, me he podido percatar que los jóvenes llevan la religión por dentro muy a su estilo. Creo que en los últimos años en los jóvenes entre 15 a 30 años se ha producido un desplazamiento de lo religioso al ámbito de lo privado. 
En México cada vez la población católica es menor, aunque sigue siendo mayoría, en los últimos 15 años el porcentaje según el INEGI ha disminuido del 88 % al 81%. Casi 15 millones de mexicanos se ubican en otras denominaciones como el caso de las iglesias evangélicas con 8.4 millones de seguidores, el 1.5 se declaran Testigos de Jehová, el 2.5 pertenecen a otros grupos como Mormones, Judíos, Islámicos, Espirituales o de origen asiático como el budismo. Lo que también aumenta es el número de mexicanos que se declaran ateos y rechazan cualquier religión o creencia, en los años 70 había un registro del 1.6% sin religión y después de cuarenta años en la actualidad es el 5 por ciento.
Se percibe un rechazo al dogma o doctrinas porque chocan con la modernidad, con actividades realizadas por los jóvenes, también en algunas ocasiones es por el trato deshumanizado de algunos de sus ministros en la forma de atender un servicio, como es el caso de una nulidad matrimonial.
El Estado debe de ser garante en dar una formación humanística haciendo la diferencia entre educación laica y formación religiosa, así construirá un verdadero estado civil de derecho. Seria importante que desde la educación básica se diera una asignatura de historia de las religiones, de género o preferencias para que los niños crezcan sin tabúes y miedos, para evitar la  discriminación. 
Para la mayoría de los jóvenes de hoy, la iglesia y las diferentes religiones tienen poca importancia en la vida diaria, comparada con la escuela, medios sociales, los deportes y demás diversiones. Uno de cada cuatro jóvenes dice que creció en una religión, pero ahora no pertenece a ninguna.