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El toque dulce del Día de Muertos

Daniel Torres
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02 de Noviembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Las padilla se dedican a su elaboración desde octubre.
Daniel Torres / Las padilla se dedican a su elaboración desde octubre.

“Recuerdo que mi mamá cocinaba el camote y la calabaza como postre únicamente en estos días, a mí me gustaba disfrutarlos con leche para cenar”.

Así recuerda Miriam Padilla el alimento que su madre, quien falleció hace 11 años, cocinaba para ella y para sus dos hermanas en la comunidad de Boquillas.

Cuando lo últimos días de octubre se acercaban, vecinos de la familia se reunían para pedirle a Socorro Ortiz, mamá de Miriam, que preparara los platillos dulces y así decidieron comenzar a venderlos afuera de su casa.  

Tras el fallecimiento de Ortiz, sus hijas continuaron vendiéndolos con la intención de inmortalizar el característico sabor que le daba su madre.

Decidieron arriesgarse y llevar el manjar al tianguis que se ubica cada año afuera de los panteones de Herrera y la Purísima en Zacatecas, hace apenas cuatro años.

Los dos establecimientos, el de los panteones y de la casa de su mamá, siguen ofreciendo los dulces únicamente en estas épocas.

El camote y la calabaza de tacha son dos ofrendas propias de la festiva tradición mexicana, es posible encontrarlas en casi todos los altares que se alzan en múltiples lugares.

Su origen se remonta a la época prehispánica; con la llegada de los españoles la preparación se hizo más detallada.

Para cocinarlos existen ingredientes como la canela y el clavo, pero la clave para endulzarlos al estilo mexicano es el piloncillo.

Tanto Miriam como sus hermanas tienen sus propias ocupaciones, y esta práctica la realizan para continuar una tradición que nació gracias la buena sazón de su mamá que sin duda, han heredado.