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Si quieres invertir tu dinero, debes estar dispuesto a perderlo
Excélsior 14-11-2017 11:19 hrs

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Archivo / Toda inversión implica un riesgo.

 No existe algo como una “inversión sin riesgo”, dijo Roberto Cano, especialista en fondos de inversión de Banorte en entrevista con Sonia Soto para Dinero en Imagen.

Muchas personas, cuando deciden incursionar en el mundo de las inversiones para que “su dinero trabaje por ellos”, tienen la duda sobre cuál instrumento es menos arriesgado. Incluso, algunos piensan que existen aquellas que no implican peligro alguno. En respuesta, Roberto Cano aseguró que toda inversión implica un riesgo.

Sin embargo, existe un tipo de inversiones de menor riesgo. Como es de esperarse, también son aquellas que rinden menos intereses o ganancias.

Para identificarlos, son aquellos proyectados a menor tiempo.

“El mercado de valores se compone de instrumentos de renta fija (la deuda del gobierno, bancos o empresas), y de las acciones.

Los primeros, son compromisos que las instituciones adquieren con el comprador, y por el cual le deben pagar un rendimiento. Las acciones se consideran la representación de una fracción, (por más pequeña que sea), de una persona, en una empresa”.

Para comprenderlo, si usted invierte en acciones, tendrá participación de la empresa y de su devenir.

¿Riesgos?

Roberto Cano identificó en orden aquellos instrumentos de inversión menos riesgosos y los clasificó del siguiente modo:

  1. Depósitos bancarios.
  2. Fondos de inversión de renta fija.
  3. Bonos (de gobierno, federal, bancario, empresarial), de mediano y largo plazo.
  4. Acciones.

Siendo las últimas, las más arriesgadas, pero también las que pueden redituar más ganancias en un periodo más prolongado.

¿Cuál recomienda elegir?

Al respecto, el especialista dijo que los bonos tienen una ventaja: En ocasiones ofrecen productos en los que se puede diversificar la inversión.

Es decir, destinar distintos montos a diferentes tipos de compromisos. Por ejemplo, podemos destinar la mayor parte a una inversión de renta fija (con ganancias menores pero más estables); y otros a rentas variables, que pueden dar mayor rendimiento, sin apostarlo todo.