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Perspectivas

AMLO y sus sueños guajiros

Luis Enrique Mercado
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27 de Noviembre del 2017 00:00 hrs
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Por vigésima ocasión, Andrés Manuel López Obrador presentó su Programa Alternativo de Gobierno 2018-2024 que no contiene en realidad ninguna novedad de lo que plasmó en su libro o de lo que habla en sus discursos.
Es decir, recorrer el país, rodearse de asesores nuevos no le ha corregido ni una coma a muchas de las necedades que expresa en su Plan Alternativo de Gobierno.
En esencia se trata de una colección de buenos deseos para construir una especie de paraíso terrenal en el que todo mundo es honesto, todo mundo respeta las leyes, la honradez brilla a lo ancho y largo del país; la corrupción ha sido erradicada, la democracia más perfecta y pura es la que inspira las elecciones y de; actuar de gobierno; el respeto a los derechos humanos es absoluto; las relaciones exteriores son una hermandad de naciones y México se convierte en un país de hombres puros cuya conducta se inspira solo en la hermandad, la bondad, las buenas intenciones.
Desde luego, de trata de una utopía en la que ni de mismo AMLO cree porque su vida está llena de episodios de violación a la ley, desprecio por las instituciones y engaños a los demás y porque él mismo es un hombre como todos los demás y no el santo que simula ser.
Pero si esta visión paradisiaca es grave en un pretenso gobernante, más grave aún son decisiones que anuncia y que inevitablemente conducirían a país a una quiebra económica.
Por ejemplo, anunciar que todos los jóvenes que quieran estudiar la universidad tendrán cupo sin necesidad de hacer exámenes de admisión, supone la quiebra inmediata de todo de sistema de educación superior que ahora carece de instalaciones físicas, de maestros y de medios para atender a todos los jóvenes que lleguen a las aulas de golpe y porrazo.
Decisiones anunciadas como bajar el precio de los energéticos, aumentar el salario, construir refinerías para dejar de importar gasolinas, manosear el sistema tributario para hacerlo “más justo”, supone colapsar una economía que no aguantará que aumenten los gastos y disminuyan los ingresos.
Someter las reformas estructurales a una consulta pública para decidir si continúan o no supone asustar a la inversión, que no querrá estar en un país donde reformas técnicas se sujeten al juicio popular que lo más seguro es que les sea adverso.
No basta que, ahora, AMLO anuncie su tolerancia a la empresa y al capital, si la mayor parte de sus decisiones significan riesgos que ningún inversionista estará dispuesto a asumir.
Y para completar, su anuncio de que este plan no está inspirado en ninguna nación, por aquello de las consecuencias de su admiración al modelo venezolano, significa que considera a México una isla dentro de un mundo global al que no tenemos que aprenderle nada.
El Plan Alternativo de Nación de AMLO es en realidad la serie de razones por las que la mayoría de los mexicanos no votarán por él y completará su tercera derrota consecutiva en sus pretensiones de gobernar a México. 
Hasta el próximo lunes y mientras, no deje de seguirme en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado