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Disfrutar las despedidas

Redacción
~
11 de Enero del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




E n una pequeña tribu de África, cuando dos amigos se despiden se agarran por el brazo, y con todo lo bueno que se llevan de la otra persona y el sentimiento de paz y plenitud que sienten ambos, se dicen “pienso en ti”; llevándose consigo a su amigo en el nuevo camino que tienen por recorrer, que siempre estará presente aunque no esté cerca.

Es probable que no vuelvan a verse más, y son conscientes de ello pero, ¿qué importa? Porque también saben que ahora se van a tener el uno al otro cada vez que se piensen.

La mayoría de las personas suelen asociar las despedidas a la tristeza, a un ambiente mustio y una atmósfera de pena; de hecho hay personas que prefieren incluso no afrontarlas bajo el pretexto de que no les gustan o no se le dan bien. 

Este sentimiento puede ser comprensible ya que es algo que siempre hemos visto, que debería ser así; cómo se han romantizado y mitificado con este ambiente gris en el cine, en la literatura y en la vida misma. Pero una despedida no es más que el comienzo de algo nuevo; una nueva oportunidad.

Estamos acostumbrados a mirar hacia atrás cuando llegamos al final de camino en lugar de apreciar el que tenemos por recorrer. 

Por supuesto es importante mirar hacia atrás, pero no hay que dejar que nos nuble lo que está por venir, una oportunidad que siempre es mejor afrontar con la mejor energía posible, con la convicción de que aún hay esperanza de encontrar algo mejor o distinto, probar cosas nuevas, decir sí a los retos.

El grupo español Izal canta en una de sus canciones: “Ya ha comenzado la cuenta atrás, se acabará. No es que no me importe es que simplemente sé que lo hará. ¿De qué me serviría pensar que nunca sucedería? Prefiero preparar una fiesta de despedida”

La despedida es algo que va a llegar de todas formas, queramos o no, como un río al que le toca desembocar en el océano, pero esto no es algo triste. Mejor que evitarlo, celebrémoslo. Y eso no hará que le restemos valor a las cosas o que les demos menos importancia, sino todo lo contrario.

Valorar y premiar lo bueno, mirar hacia adelante y enfrentar el nuevo porvenir con todo lo aprendido.