×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

El Día del Señor

El encuentro con Cristo y el llamado que hace para seguirlo

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
~
14 de Enero del 2018 05:00 hrs
×


Compartir



Liga Corta




Al llamarnos, Dios nos hace sus discípulos y misioneros de la vida de su hijo Jesucristo.
Cortesía / Al llamarnos, Dios nos hace sus discípulos y misioneros de la vida de su hijo Jesucristo.

Se ha cumplido el tiempo navideño y ahora damos inicio al tiempo ordinario en su primera parte que conecta ese tiempo con la Cuaresma, que este año da comienzo con el Miércoles de Ceniza, el 14 de febrero. Esta sección del tiempo ordinario consta de cinco semanas con sus correspondientes domingos. 

En el primer domingo, que es hoy, consideraremos un texto del evangelio de San Juan y los cuatro restantes proclamaremos textos del evangelista San Marcos.

Es conveniente recordar ahora, que estos cinco domingos, iluminan el caminar habitual de los cristianos. 

Vamos haciendo camino acompañados por Jesús, recordando el pasaje del evangelio de San Lucas, cuando nos habla de los dos discípulos de Emaús, quienes desalentados por el aparente fracaso del Mesías al morir en la cruz, también morían las expectativas de liberación y triunfo que para ellos era el tiempo del reinado del enviado de Dios liberando a los hombres de sus tristezas y pecados para establecer una nueva era de vida, paz y gozo sin fin.

La Iglesia sabiamente ha establecido este tiempo ordinario para que día a día de nuestra existencia en este mundo, permanezcamos unidos e iluminados con la luz vivificante de Cristo, su Persona, su gracia y su evangelio.

Este tiempo nos invita a experimentar el encuentro con Jesús, al igual que los dos discípulos de Emaús, para conocerlo cuando nos habla de las santas escrituras referentes a su persona y misión y de esta manera escuchar su voz que nos llama para que realicemos nuestra propia vocación como los primeros llamados y discípulos de Jesús, de los cuales nos habla precisamente el texto evangélico de San Juan en este día.

El encuentro con Jesús y su llamado para seguirlo

La lectura del primer libro de Samuel y el evangelio de San Juan centran la liturgia de la Palabra en el tema del encuentro con Dios y la llamada que hace para que los hombres llamados lo sigan cumpliendo su voluntad salvadora.

En el primer caso con el ejemplo de un muchacho, Samuel, y en el segundo con la de Andrés y un discípulo que permanece anónimo. Y precisamente, la invitación a responder al llamado de Dios, a ser discípulo de Jesucristo, es un elemento común para todos los que celebramos, en cualquier lugar y tiempo históricos la Eucaristía.

Por esta razón nuestra homilía de hoy, hace referencia explícita al llamado o vocación que todos y cada uno recibimos para que con la gracia divina respondamos a esta invitación, desde nuestra fe viva y comprometida por el sendero de nuestra respuesta. Puntualizamos, que el encuentro con Cristo y su experiencia fecunda en nuestras almas, no puede dejarnos encerrados en nosotros mismos. 

Porque al llamarnos, Dios nos hace sus discípulos y misioneros de la vida de su hijo, Jesucristo, para que colaboremos en la aceptación de la vocación que Él hace a nuestros hermanos de todos los pueblos y naciones del planeta.

En el documento de Aparecida en el número 278, los obispos de América Latina destacan cinco aspectos fundamentales del encuentro con Jesucristo que debe renovarse constantemente: 

1º.Por el testimonio personal de cada quien.

2º-La conversión que es la respuesta inicial de quien ha escuchado al Señor con admiración, cree en él y se decide  ser su amigo e ir tras de Él cambiando su forma de pensar y de vivir a la luz de su evangelio.

3º- El discipulado con el que la persona madura constantemente desde su bautismo y demás sacramentos, en el conocimiento, amor y seguimiento del Maestro.

4º- La comunión ya que no puede haber vida cristiana sino en comunidad.

5º- La misión o envío, pues el discípulo, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con sus semejantes, su inmensa alegría de ser cristiano, por el amor y las obras que expresan toda su entrega a Jesucristo, camino, verdad y vida.

Conclusión exhortativa

¡Hermanos(as): Que Dios nos conceda ser sus discípulos y misioneros en la comunión de vida en su Iglesia, para que muchos vengan a Él. 

Toda nuestra vida, con palabras y obras, debe traducir las palabras del apóstol Andrés: “Hemos encontrado al Mesías”. 

De esta manera, nuestra vida personal y comunitaria de cristianos, ha de ser una invitación viviente y comprometida, para que los demás se acerquen a Cristo, para que vayan, vean dónde vive y se queden con Él y desde luego con nosotros, heraldos del amor de Jesucristo, vida y esperanza nuestras!

Obispo emérito de Zacatecas