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El Recreo

El Recreo: Guerra sucia, contexto y periodistas

J. Luis Medina Lizalde
~
15 de Enero del 2018 17:45 hrs
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Liga Corta




La guerra sucia en tiempos electorales no  conlleva los mismos riesgos en un contexto    de normalidad  que en otro  de violencia y crispación,  la contratación del especialista en propaganda negra del venezolano avencindado en Miami  JJ Rendón  ha corrido siempre a cargo del PRI según sus propias palabras y ahora todo hace suponer que inicio su tarea del 2018 con la pinta de bardas aparentando simpatía por AMLO en Venezuela y propalando la versión de que los rusos apoyan al candidato de Morena.

 La guerra  sucia en México dispone de tres  fuentes de alimentación, el dinero de ricos que invierten en la política a cambio de contratos futuros como en el caso de Odebrecht, los fondos desviados como los recientemente  divulgados  por Corral.

 Hay un tercer elemento que hace más poderos la guerra sucia en México que en otros países: La dependencia  de un altísimo porcentaje del conjunto de radiodifusoras, canales de televisión y medios escritos del dinero que otorga el gobierno  bajo el concepto de publicidad oficial así como los recursos que a periodistas en lo individual y a escondidas de los medios dónde trabajan les otorgan funcionarios corruptos de los tres niveles de gobierno

                                       Efecto boomerang

Se equivocan quienes piensan que la víctima de la guerra sucia será Andrés Manuel López Obrador quien  está instalado en  “efecto teflón”   que en comunicación política describe a quien ya sobrevivió a todo tipo de ataques y que ahora se fortalece de los mismos. ahora  vivimos  una atmósfera de  hostilidad emocional generalizada contra el gobernante en cuyo territorio se vive en la zozobra,  véase por ejemplo el clima producido en Zacatecas  por el artero asesinato de Antonio Frausto Alvarado, por el infame secuestro  de la niña Aguilera arrebata a sus padres cuando la llevaban a la escuela o el sonado secuestro en pleno medio día de el menor de los Robles, miembro de una apreciada familia de constructores arrancado de sus oficinas por hombres armados que huyeron sin contratiempos  el pasado viernes a pesar de que los hechos se produjeron en un sitio intermedio entre la Presidencia Municipal de Zacatecas y Ciudad Administrativa.

Una vez que circuló en redes la información y a pesar de los llamados al sigilo del vocero en temas de seguridad, se empezó a extender un mensaje reclamando la salida del gobernador Tello que inmediatamente alcanzó una enorme difusión, en ese ánimo colectivo, la guerra sucia expone el proceso electoral al desbordamiento de pasiones y  a situaciones que se escapen del control de partidos y autoridades, agreguemos a lo anterior la frecuencia de los escándalos de corrupción protagonizados por una élite conformada por políticos y empresarios coludidos en tranzas de grandes dimensiones  mientras que la población mayoritaria padece desempleo, precios al alza, servicios públicos precarios, extorsiones y robos domiciliarios.

                                                 La diferencia con el ayer

El control del gobierno sobre medios de comunicación no empezó ayer, el clasismo con que aborda las luchas sindicales, el ambulantaje, las inconformidades de comunidades con empresas mineras  y demás realidades sociales mucho tiene que ver con ese sometimiento, pero en el pasado había margen para hacer trabajo sucio sin ensuciarse mucho, esa época la representa como nadie Jacobo Zabludovski quien con su legendario noticiero nocturno en la televisión privada  hizo exclamar exasperado  a  Carlos Monsivaís   que   “lo que no sale  en 24 horas no existe”.

 Con la polarización hija de la descomposición social  ha desparecido el margen que alguna vez permitió servir al poder y construir prestigio profesional como periodista, haciendo de dicho prestigio el determinante de “el valor en el mercado”, ahora cada vez más ineludible optar por servir al poder o por prestigio profesional,  evidencia de ello es la impúdica manera de cumplirle al poder en la que despedazan su reputación  individuos como Ricardo Alemán, Carlos Marín, Pablo Hiriart y otros   señalados por su abyección.

Zabludoski  encarnó ese dilema  al final de su trayectoria. Nadie le regateaba reconocimiento como maestro de la crónica. El reportaje y la entrevista, en esos tres géneros dejó  piezas maestras, lo que se le cuestionó fue su subordinación al poder, la vida le dio la ocasión de dejar Televisa y refugiarse en la Radio desde dónde brilló el excelente periodista que no pudo ser en la Televisión

 Generalmente  los dueños y  directivos de empresas periodísticas  se quedan con la parte fuerte de ganancias  en la perversa relación con el que aporta dinero y los periodistas quiénes dan la cara

Hoy, los resignados a no  tener prestigio profesional serán soldados de la guerra sucia y cuando ya no sean  útiles serán desechados por otros menos “quemados”,  como  el crimen organizado con sus infanterías

 Al cabo hay muchos pobres… o ambiciosos

Nos encontramos el jueves en El Recreo.