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El Recreo

No es con faramallas

J. Luis Medina Lizalde
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18 de Enero del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Hace bien el Gobierno de Tello en mostrar preocupación por la civilidad en la contienda electoral que se aproxima, porque la ferocidad  que ya se asoma no tiene precedente,  hace mal en  pretender que la respuesta es el  choteadísimo  “Pacto de Civilidad”  porque esa faramalla nunca ha servido más allá de la foto. No obstante, las elecciones de este año se darán en una situación de varias crisis cada una de los cuales por sí sola es lo suficientemente explosiva y combinada con las demás nos encamina al infierno de la ingobernabilidad.

La economía no ha podido crecer en los últimos 30 años ni tan siquiera a la mitad de que lo que lo hiciera durante los 40 años anteriores al período presidencial de Miguel De La Madrid y después del estrepitoso fracaso de  las reformas privatizadoras y de subordinación al extranjero concebidas y operadas  por los tecnócratas formadas en la educación privada mexicana y extranjera, ahora nos encontramos sin la fortaleza que al Estado Mexicano la daban las empresas públicas de grandes dimensiones,  pues el remate del patrimonio nacional ha sido extremo.

La causa fundamental de la mega crisis mexicana es la corrupción y el corazón de la corrupción es la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, desde dónde se dispone del dinero público con una discrecionalidad  sin límites, desde dónde se premia o castiga a entidades federativas, universidades públicas,  órganos autónomos y demás.  Los cabilderos de Hacienda y  la multitud de despachos especializados en tráfico de influencia junto con políticos en funciones o “con relaciones” son tan temidos  por rectores, presidentes municipales y gobernadores como   “los cobradores de piso” comisionados por los cárteles.   

 

Cádaveres en el closet 

Algo que torna candente la situación política proviene del hecho de que el candidato de Peña  Nieto a la Presidencia de la República procede de la Secretaría de Hacienda, circunstancia que lo hace padecer cada vez que se destapa un escándalo de corrupción  correspondiente a los tiempos en que estuvo al frente de dicha dependencia  o de SEDESOL,  al que por cierto acaba de llegar un cuestionado operador político.

Meade no puede aspirar a que no se le vincule con las anomalías por 540 millones de pesos del  año fiscal 2015  detectadas en SEDESOL de Rosario Robles  y en torno a las cuales guardó silencio tanto como sucesor de la aludida en esa responsabilidad como en su condición de Secretario de

Hacienda, algo semejante podemos decir en relación a “La estafa maestra” , el otorgamiento de la autorización al entonces gobernador de Chihuahua César Duarte para crear un banco al que se le depositaron para su administración los fondos públicos de esa entidad. Esos y otros casos ponen en la pared al Propio Meade y a Luis Videgaray, su gurú de cabecera.

Elba Ester Gordillo, Manlio Fabio  Beltrones  y Miguel  Ángel Osorio Chong  son ídolos caídos del priismo histórico, víctimas los tres de trato rudo de parte del Atlacomulco Power y con un pasado de distancia entre ellos, ahora son compañeros del mismo dolor político,  que no admite más alivio que el desplazamiento de su común verdugo.

Estos y otros elementos configuran un cuadro de vulnerabilidad extrema,  pues la irritación social adquiere un tono anti PRI profundo y extendido en el norte, centro y sur de la República, según lo indican prácticamente todos los nuestros de opinión conocidos hasta ahora, pero la principal amenaza a la gobernabilidad procede de ese monstruo de mil cabezas conocido como crimen organizado que cada  vez se adentra más  en el mundo político

Definitivamente hace bien Alejandro Tello en preocuparse porque el proceso electoral  encuentre un cauce  tranquilo en  el estado que gobierna,  pero tendrá que promover algo más imaginativo que la acostumbrada faramalla del “pacto de civilidad”.
                               

Fuego amigo

Lo primero que requiere el gobernador es ubicarse en su realidad y advertir que sus dolores de cabeza  también provienen del “fuego amigo” que  avivará sus llamas  con la definición de candidaturas, más que los misiles de la oposición.

Le conviene  asumir con realismo la alta probabilidad de que  el 60 por ciento del tiempo de su gestión gubernamental  transcurrirá  con un Presidente de la  República emanado de un partido diferente al que lo postuló y que  perderá con seguridad la mayoría en el congreso local.  

Derivado de lo anterior, Alejandro Tello  tendrá que  conducir políticamente al estado con dinámica interlocución política con  los actores locales, empezando por  dejar constancia de  que se asume  gobernante de todos y no  cabeza de facción.

Una buena manera de crear clima de civilidad  es usar la radio y televisión del estado con lógica de medios públicos, es decir, ejemplarmente plural. 


Nos encontramos el lunes en El Recreo

@luismedinalizalde luismedinalizalde@gmail.com