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El Recreo

El arte de hacerse de la vista gorda

J. Luis Medina Lizalde
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05 de Febrero del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




El 13 de Noviembre de  2017,  más o menos faltando  quince minutos para la una de la tarde se presentaron en la comandancia de policía de Saín Alto un general del Ejército Mexicano  y su señora esposa, relatando que cuando viajaban en la carretera que conduce a Durango en una camioneta Toyota  dorada último modelo,  a la altura del Sauz, fueron interceptados por un comando, en un vehículo de color negro, portando armas de alto poder,  obligándolos a bajar siendo trasladados a una comunidad cercana y despojándolos de todo lo que traían, incluyendo sus zapatos, viéndose forzados a encontrar ayuda gracias a la cual pudieron denunciar los hechos. Poco después se hicieron cargo de la pareja  un grupo de soldados que manifestó que llevarían al general y su señora esposa a que rindieran su declaración en el vecino Sombrerete (lo que al parecer nunca sucedió).
Los siguientes veinte días del hecho que narramos, Saín Alto fue escenario de una inusual concentración  de fuerza pública estatal y federal, los militares acamparon en la zona de las albercas  y también se hicieron presentes elementos de la gendarmería  adscritos a la Secretaría de Gobernación , policías federales y desde luego policías estatales, el aparatoso operativo se hizo bajo la coartada de prevenir bloqueos carreteros de parte de productores de frijol, pero  el motivo de fondo era dar respuesta al agravio sufrido al Ejército Mexicano en la persona del general y la inusitada presencia de las fuerzas del orden cesó hasta cuando cayeron en poder de la autoridad los sujetos que tuvieron el mal tino de meterse con un general  del Ejército Mexicano y su señora esposa cuando ambos viajaban como simples mortales, pero en un vehículo llamativo, hasta ahora, el que esto escribe no ha tenido suerte a la hora de indagar el destino de los presuntos responsables del  hecho que narramos (fresnillenses  por cierto). 
Si  comparamos la enérgica respuesta del gobierno ante estos hechos con la débil reacción ante la abrumadora lista de homicidios, secuestros, asaltos, desapariciones forzadas y extorsiones padecidas por la población zacatecana durante más de una década, encontramos que cuando no hay presión ciudadana y ventilación pública, el gobierno reacciona motivado en consonancia con el relieve  político, social, económico o institucional de las víctimas (como en este caso).
 Es de anotar que  todo se encamina a que nunca sepamos si los apresados en esta acción fueron realmente culpables de los hechos, si viven o mueren y  en caso de que aún vivan si   están sometidos a proceso en alguna parte, así de catastrófica es la realidad de nuestro “Estado de Derecho” 
 
Nos tomaron la medida
Los delincuentes ven a nuestros cuerpos de seguridad tan chiquitos y orejones que, sin residir en la entidad vienen, secuestran y se van.  Eso explica que la liberación de la niña que tanto conmocionó a la sociedad zacatecana se hiciera en Zapopan, Jalisco para citar un caso prototípico, llegan a extremos tales los malandros foráneos,  que algunos detenidos in fraganti manifiestan que fueron contratados por vía telefónica para asaltar a determinada persona forrada de dinero al momento de salir del banco y que no conocen la identidad de quién los contrata  a cambio de un porcentaje del botín  ¿outsourcing  en materia  delictiva?
 A los delincuentes no les cuesta trabajo investigar las carencias de las policías locales, ya que con frecuencia y contra todo sentido común, las diversas autoridades dan a conocer los pormenores de la crónica impotencia.
Estamos en el fondo porque el miedo se apoderó de todos y nos hizo expertos en el “arte de hacerse de la vista gorda” de manera señalada desde que irrumpió la violencia del crimen organizado,  al margen de eso, la corrupción del régimen estableció que como la regla de oro para entrar, permanecer y triunfar hay que “saber hacerse de la vista gorda”
 
Calla y llegarás lejos
 Muchos burócratas observan silenciosos la corrupción del jefe, muchos expedientes que incriminan a poderosos permanecen empolvados, muchos negocios turbios siguen enriqueciendo a inescrupulosos empresarios.
En estas elecciones, entre los que manifiestan interés por cargos de elección popular  hay indiciados hasta por homicidio, otros tienen en los resguardados  archivos de los fiscalizadores las malas cuentas de gestiones anteriores.
 Las instituciones están plagadas de expertos en hacerse de la vista gorda .
Votar por el cambio no será suficiente si la ciudadanía no se organiza y moviliza sin exclusiones partidistas, pero con autonomía sustentada en  democracia para que nuestras instituciones funcionen para lo que fueron creadas.
Sepámoslo de una vez: mientras no abandonemos el arte de hacernos de la vista gorda, seguirá todo como está o peor si esto es posible.
 
 
 
 
Nos encontramos el jueves en El Recreo
@luismedinalizalde
luismedinalizalde@gmail.com