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El Recreo

Sin diagnóstico, plan, estrategias ni voluntad política

J. Luis Medina Lizalde
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08 de Febrero del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Ayer y antier los medios de comunicación zacatecanos difundieron una denuncia de corrupción que constituye un botón de muestra de que por lo pronto, en Zacatecas la corrupción y la impunidad gozan de cabal salud. 

Alejandro Menchaca Carrillo, hasta hace poco activo priista y en esos momentos del Partido Encuentro Social (PES), formula graves acusaciones  en contra del presidente municipal de Morelos,  Eduardo Duque Torres, también hasta hace poco activo priista y en estos momentos  miembro de Nueva Alianza. Ambos políticos jugaron juntos en las elecciones  municipales, ganaron, el que asume como presidente nombra al otro su secretario particular y luego de pocos meses rompen políticamente. 

Las declaraciones de Alejandro Menchaca ante los medios locales son puntuales,  habla de que el vehículo en que se traslada el presidente municipal  reportó un surtido de combustible en un solo día por un monto de 17 mil pesos,  dice también el denunciante, que para una posada erogó 150 mil pesos del erario por concepto de renta de los juegos mecánicos propiedad del citado presidente, el declarante da a conocer una relación de diez personas que según su dicho cobran sin trabajar.

Flanqueando por conocidos políticos del PT y Encuentro Social, Alejandro Menchaca dijo que el sustento documental de las irregularidades que calcula en  35 millones de pesos, les será entregado a la Legislatura local, a la Secretaría de la Función Pública y a la Auditoría  Superior del Estado y a la similar de la federación.

La puntualidad de las acusaciones describe un modus operandi desprovisto de toda precaución,  de confirmarse lo aseverado por el declarante, estaríamos ante un esquema de corrupción obvia, desprovista de sigilo y planeación mínima, como si nada hubiera que temer porque mire que  en el pequeño municipio todos se conocen y  la gente registra con acuciosidad cada signo de enriquecimiento, el tráiler nuevo, los nuevos terrenos, y hasta los nuevos hábitos de vestir, en ese sentido, Eduardo Duque no hace el menor intento por disimular que pasa por una buena racha. 

¿Qué falta? ¿Qué sobra?

Alejandro Tello  nada hará contra la corrupción en las instituciones públicas estatales porque a lo más que está dispuesto a llegar es a no robar él, como si con eso bastara para resolver el problema, llegó sin un diagnóstico y por consiguiente, sin plan y sin estrategia  para revertir la corrupción, cuya secuela política parece ser la estrepitosa  derrota del PRI en las próximas elecciones.

¿Porqué los contralores municipales  han incumplido la tarea?  ¿Faltan  recursos?  ¿Les falta independencia?  ¿Comparten  beneficios?  ¿Son impreparados?  ¿Qué  explica que solo uno que otro acredite esmero en su deber?

¿Porqué  los órganos fiscalizadores, estatal y federal  han sido tan irrelevantes en la contención de la corrupción en el Estado de Zacatecas? ¿Las leyes son insuficientes, rebasadas, omisas? 
Somos el único estado del País que por culpa de la omisión de una firma en la ley destinada a sancionar faltas y delitos de servidores públicos permitió la impunidad de una generación de políticos que incurrieron en conductas similares a las que denuncia Alejandro Menchaca respecto al Presidente Municipal de Morelos Zacatecas y a pesar de eso, con una ley ya debidamente procesada legislativamente hablando, nada ha cambiado, para nadie es un secreto la existencia de “aviadores” en muchas nóminas municipales, para solo citar una modalidad de corrupción  de tantas. 

Hoy  no hay mejor bandera electoral que la erradicación de la corrupción, en el plano nacional Peña Nieto no pudo usarla para fortalecer  al PRI porque accedió a Los Pinos con cola que pisarle  como encubridor primero y como protagonista de deshonestidades documentadas después.

Tello no tuvo ese inconveniente, su paso por gobiernos anteriores no lo estigmatizó   de manera significativa, pero desde el principio enfocó la corrupción como asunto moral al que decidió enfrentar de manera testimonial   renunciando a usar el poder constitucional de su investidura  para satisfacer el reclamo generalizado de castigo a los que reciben moches por bajar recursos, documentan con facturas falsificadas por empresas fantasmas creadas ex profeso y desvían recursos públicos para mantener clientelas electorales

Ni siquiera se esconden 

La erradicación de la corrupción en Zacatecas no figura en la agenda gubernamental más que como discurso,  si el gobierno carece de diagnóstico, plan y estrategias al respecto es porque no tiene voluntad política,  la única ventaja que ofrece el panorama que se nos ofrece es que están tan seguros los corruptos que nada tienen que temer que no se esmeran por no dejar pistas visibles de su degradación.

Erradicar la corrupción es una urgencia política  que solo se atiende con el uso decidido, legal y creativo  del poder  derivado de las urnas y las leyes.