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Perspectivas
Las barbaridades económicas de AMLO
Luis Enrique Mercado
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12 de Febrero del 2018 10:06 hrs
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Las ideas económicas de Andrés Manuel López Obrador no son novedosas. Se aplicaron en México en dos sexenios 70-76 y 76-82, y provocaron tres décadas de crisis con elevadas inflaciones y devaluaciones sexenales.

Cuando por fin se logró controlar la economía, el 70% de los mexicanos había caído en la pobreza.

Aquello que se hizo es lo que hoy dice López Obrador que hará si llega a la presidencia de la República.

Se trata de aumentar el gasto público, reducir los ingresos, controlar los precios de los productos básicos o fijarles precios artificiales, incrementar los salarios y hacer al gobierno responsable de la vida de cada mexicano.

El problema es que no se pude gastar dinero que no se tiene y para hacerlo habría que pedir prestado.

Fijar artificialmente los precios de algún producto, por ejemplo, la gasolina, significa que el gobierno la subsidiará.

Aumentar los salarios por decreto suena muy bonito, pero las empresas tendrían que despedir personal para pagar esos sueldos.

Dejar de importar productos básicos, como maíz o carne solo conduce al desabasto o a la elevación de los precios de esos bienes.

Eso es lo que propone Andrés Manuel López Obrador y nos puede regresar casi 50 años en la historia económica de México.

Cuando Luis Echeverría Álvarez, entonces presidente de México aplicó muchas de estas medidas, el peso inició su devaluación. De 12.50 que valía de dólar se fue a 20 pesos en la primera devaluación en 22 años; los siguientes dos sexenios se fue primero a 177 y luego a 3,000 pesos por dólar hasta que en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se le quitaron tres ceros.

Para 1982 México se declaró en suspensión de pagos y José López Portillo cometió la barbaridad de nacionalizar la banca, lo que a la postre condujo a que el sistema financiero mexicano cayera en manos de instituciones extranjeras.

La clase media mexicana que se había creado con el llamado desarrollo estabilizador de los años sesentas, desapareció y se convirtió en clase pobre.

Hay que aceptar que muchas de las barbaridades que anuncia AMLO no son realizables porque las circunstancias actuales las imposibilitan. Por ejemplo, el país no puede entrar en un proceso de endeudamiento porque los mercados no le prestarían dinero a México; tampoco se pueden aumentar los salarios por decreto porque muchas empresas no tendrían dinero para pagarlos.

Pero sin duda alguna, solo el anuncio de esas medidas provocaría ajustes abruptos; por ejemplo, sin duda el peso mexicano se depreciaría ante el dólar, las tasas de interés se irían a las nubes, el poco crecimiento desaparecería y la inflación galoparía como lo hizo en aquellas décadas de locura que vivió el país.

Pensar que se puede gastar sin medida y dizque financiar ese gasto bajando el salario de la burocracia es una necedad y las crisis económicas no se producen por obra y gracia del espíritu santo sino porque los gobiernos gastan lo que no tienen.

Y eso es lo que propone AMLO. Todas sus medidas son caminos hacia crisis económicas que costó mucho trabajo superar y de las que quedan de víctimas millones de mexicanos pobres.

Hasta el próximo lunes y mientras no deje de seguirme en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado.