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Reflexiones

Felices o infelices

Isabel Orendain
~
23 de Febrero del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Muchas veces no apreciamos lo que nos hace sentir plenos.
Cortesía / Muchas veces no apreciamos lo que nos hace sentir plenos.

El otro día estaba viendo una serie y uno de los personajes principales dijo: “Yo me sentía tan infeliz en este país, pero hasta que pasó esta desgracia me estoy dando cuenta de que más bien era feliz”.

Esta frase me ha dado mucho a pensar, pues es muy fácil hacernos las víctimas y sentirnos infelices en muchas de nuestras situaciones, ya sea en nuestro país, en la casa que vivimos, en nuestra relación sentimental...

Hay que reflexionar y dejar de hacernos las víctimas, quitarnos la venda de los ojos para realmente ver qué tan felices o infelices somos en determinadas circunstancias o con determinadas personas; lo que debemos de hacer la mayoría de las veces es salirnos del problema y verlo desde fuera.

Como si fuéramos otra persona, ver las cosas objetivamente, es más, compararnos con otras personas, esto nos va a servir para valorar con justicia  a tal persona o a tal situación.

Hay tantas personas que hasta que les pasa algo negativo valoran lo que tenían. Como yo muchas veces comento con todo respeto para tantas personas que están en guerra “no te hagas la víctima, para víctimas las de Siria”.

Se puede ser tan feliz en nuestra vida, no hay que buscarle tres pies al gato y darle el justo valor a las cosas, solo se vive una vez y hoy es nuestra única oportunidad para ser felices, la felicidad está en nuestro interior y no en la otra persona o en tal y cual situación.

Si no somos felices, si somos amargados y renegados hay que tomarnos un tiempo y empezar a buscar la causa de nuestra infelicidad en nuestro interior.

 San Agustín después de mucho buscar la felicidad decía que esta búsqueda de la felicidad es el anhelo de Dios que todo ser humano tenemos y al encontrarlo y echarle muchas ganas a esta relación, porque no es fácil, no es de un día para otro pero hay que tener paciencia, ya que lo bueno cuesta.

Él y muchas tantas otras personas que a lo largo de la historia han encontrado a Dios, en carne propia vivieron esta buena relación con el Señor y si nosotros así lo hacemos se derivará la felicidad interior y así nuestras relaciones serán mucho mejores con los demás, con nuestra casa, país, entorno y podremos ser felices siempre a pesar de que el sufrimiento es parte del mundo, de nuestro país, del ser humano, de nuestra vida.