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Andanzas

Transporte público

Ricardo González
~
01 de Marzo del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




El 18 de Febrero pasado el INEGI publicó el resultado de la Encuesta Origen y Destino de la zona metropolitana del Valle de México 2017, en la cual 16 Delegaciones de la Ciudad de México, 59 municipios del Estado de México y Tizayuca del Estado de Hidalgo fueron censados con la finalidad de saber la movilidad de los ciudadanos que viven en el área mencionada.

 Los datos son sorprendentes: 34.56 millones de viajes en la zona. El 50.9% de los viajes se realizan en transporte público y el 65.9% decide caminar por la calle.

En Zacatecas llovizna un poco y la zona conurbada se convierte en un caos, accidentes, derrapes, alcantarillas que no sirven, paradas de camión encharcadas. Imagínense unos años más que la ciudad alcance más altos niveles de habitantes.

¿Qué nos mostraría una encuesta como la del Valle de México en Zacatecas? A ojo de mal cubero, podríamos adelantar dos datos que ya sabemos, los dos grandes empleadores de la ciudad son Gobierno del Estado y la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Podríamos comenzar censando a un amplio número de trabajadores de ambas instituciones para saber el lugar donde viven, el centro donde trabajan y qué puntos intermedios recorren al ir y/o regresar de su trabajo.

Me aventuro a decir que las personas que trabajan en ciudad peluche –llamada administrativa por los foráneos- y en el Campus Siglo XXI de la UAZ, viven en Guadalupe y son los que provocan los atascones en una vialidad sin semáforo.

Imaginemos que el Gobierno del Estado logra hacer cuatro rutas desde las colonias de Guadalupe hasta la ciudad peluche, serán trabajadores o trabajadoras que no tienen que recoger hijos, y que durante su horario laboral no necesiten hacer uso de su vehículo particular, cada camión con un promedio de 30 trabajadores, serían 120 vehículos menos en el tráfico.

Menos atascos, menos contaminación y hasta menos desgaste para los vehículos particulares. Sigamos imaginando que esos camiones son nuevos, decentes, y sólo recogen a trabajadores de gobierno, que son seguros y limpios.

Las ciudades se construyeron por y para las personas, pero desde la aparición del automóvil se han ido adecuando a las necesidades de estos y no a las de los seres humanos que les dan vida. Con el costo del bulevar Centenario se podrían comprar casi novecientos autobuses nuevos.

En el sexenio del chamuco el bulevar se convirtió en una autopista sin semáforos y en casi todo su recorrido sin ley. El sexenio de Amalia siguió quitando semáforos y poniendo puentes.

En el de Miguel Alonso ni hablar ni transporte público ni nada, el bulevar tomado por el gasoducto y por sus arreglos fantoches. Continuará...


*Profesor universitario