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Asfixiaron a madre e hija

Excélsior
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04 de Abril del 2018 09:54 hrs
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Liga Corta




No abusaron sexualmente de ninguna.
Cortesía / No abusaron sexualmente de ninguna.

CIUDAD DE MÉXICO.-  La Necropsia revela estrangulamiento.

La académica de la UNAM Graciela María de la Luz Cifuentes Gómez Pezuela y su hija Gatziella Sol Cifuentes Pezuela, estudiante de la Facultad de Arquitectura, fueron asesinadas antes de que quemaran sus cuerpos.

La necropsia de ley, elaborada por personal del Instituto de Ciencias Forenses del Tribunal Superior de Justicia reveló que ambas murieron por asfixia por estrangulamiento y además presentaban traumatismo cráneo encefálico. Los dictámenes también confirmaron que las mujeres no fueron abusadas sexualmente.

La Fiscalía de Homicidios de la Procuraduría General de Justicia tiene tres sospechosos por estos hechos, uno de ellos es un trabajador que había sido despedido por Graciela, otro es Benjamín Vargas, esposo de Graciela, y el tercero es el exnovio de Sol de nombre Alan.

“Me desplomé”

Entre los escombros de madera y muebles quemados, hojas rotas y una fotografía de estudio de Gatziella Sol vestida de negro, Benjamín Vargas, esposo de Graciela Cifuentes, recuerda ese momento del viernes 16 de marzo en que le notificaron que su pareja e hija habían “sufrido un percance”, en un primer momento no lo tomó en serio, minutos después se revolcaba de dolor y angustia sobre el suelo cuando recibió un mensaje de voz que confirmaba la tragedia.

“Me comuniqué con su hermano para decirle que me habían hablado de la comandancia para decirme que mi esposa había tenido un percance. Logró comunicarse a la caseta de vigilancia y cinco minutos después me mandó un mensaje de voz. Ha sido lo más terrible que he escuchado en mi vida: ‘Benjamín mataron a las dos, las mataron a Graciela y a la niña’. Estaba en la casa de mi mamá, en Satélite. Me caí, me desplomé…”, comentó Benjamín Vargas en entrevista con Excélsior.

Este hombre, de profesión fotógrafo como Graciela Cifuentes, permitió el acceso a esa casa marcada con el número 63 de la privada de Santa Rosa, en la colonia Santa Rosa Xochiac, delegación Álvaro Obregón, donde estas dos mujeres fueron torturadas, asesinadas con un arma punzocortante y después quemadas.

Muestra la habitación de Graciela donde hay una cama de hierro quemada, lugar en el que fue encontrada, a tan sólo unos 10 metros está la habitación de Sol, completamente quemada. Tardaron dos semanas en poder identificarla plenamente por pruebas de ADN.

Esta casa de tipo colonial antiguo –fue edificada en la década de los 70 por la madre de Graciela– estaba en reconstrucción, luego de que el sismo del 19 de septiembre la dañara.

“Entiendo que había entre 10 y 12 trabajadores, ya llevaban dos meses aquí, sabían que estaban solas, conocían todo el movimiento de la casa y creo que ella tuvo alguna fricción con alguno de ellos, porque se estaba robando cosas, lo denunció y creo que lo corrieron”, relató Benjamín.

El día de los hechos, el guardia de la caseta de vigilancia reportó la salida del vehículo, propiedad de Graciela, que era conducido por un joven de aproximadamente 22 años, de tez blanca, quien salió a las 23:30 horas del 15 de marzo.

También Benjamín es señalado como probable responsable, ya que hace cinco meses se separó de Graciela, después de una relación de 15 años; en primer momento uno de los guardias de vigilancia lo ubicó como una de las personas que llegó al domicilio el día en que se cometió el crimen.

Él lo niega y sostiene que en otras ocasiones se había separado de su mujer, pero finalmente trabajaban juntos en proyectos fotográficos.

“También el vigilante, como no me llevaba bien con él, se le hizo fácil y en un inicio les dijo a los policías que el que sacó el coche ese día fui yo, pero yo estoy ubicable, estoy dando entrevistas y presentamos este video pidiendo justicia”, expresó.

Con mirada nerviosa después de un día largo, Benjamín aún no encuentra los motivos para que su esposa e hija fueran asesinadas de esta forma: “Nada justifica esto, ni el mayor odio, ni la mayor ofensa...”.

UNAM exige justicia

 La UNAM lamentó los feminicidios de Gatziella Sol Cifuentes, alumna de la Facultad de Arquitectura, y su madre, la fotógrafa Graciela Cifuentes, quien coordinó cuatro diplomados de actualización y educación continua en fotografía arquitectónica.

La Facultad de Arquitectura se pronunció contra de este tipo de actos violentos. Solicitó a las autoridades investigar los asesinatos hasta su esclarecimiento, así como castigar a los culpables.