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Memoria viva

No hay que esperarnos a sufrir para valorar

Manuel González Ramírez
~
18 de Abril del 2018 05:00 hrs
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Momento en que fue develada la placa en el Crestón del Cerro de La Bufa , glorificando al poeta López Velarde.
Cortesía / Momento en que fue develada la placa en el Crestón del Cerro de La Bufa , glorificando al poeta López Velarde.

¡Una palabra de la historia
convertida en bronce,
sobre una frase de la tradición
hecha granito!

En este 18 de abril de 2018, Día Internacional de los Monumentos y los Sitios, le rendimos un homenaje al poeta jerezano Ramón López Velarde.

Este ilustre zacatecano falleció en la Ciudad de México un domingo 19 de junio de 1921; hubo luto nacional y el insigne poeta recibió su primer homenaje póstumo en la Capital de la República. 

Cinco años después, tuvo lugar el primer homenaje de aniversario luctuoso del “príncipe de los poetas mexicanos”, Ramón López Velarde. 

El escenario fue el emblemático corcel que se encabrita, el Cerro de La Bufa de Zacatecas. Era la mañana del jueves 30 de septiembre de 1926 cuando poetas e intelectuales de renombre nacional, amigos personales del poeta de la paz, autoridades municipales y estatales consagraron el máximo símbolo natural de la ciudad, a manera de monumento indeleble al poeta de la provincia. 

Esa mañana develaron una placa de cantera que está ubicada en el lado poniente del crestón principal y que reza: ZACATECAS AL POETA JEREZANO RAMÓN LÓPEZ VELARDE. 

Este no solo sería el primer homenaje en Zacatecas, sino el marco para la dedicación del primer monumento en su honor: el mismísimo crestón del Cerro de La Bufa. El escritor Carlos González Peña, testigo de los hechos consignó para la posteridad que:

El monumento,
obra de un inmenso artífice:
la Naturaleza y
la de otro humildísimo:
el buril del ignorado cantero:
ese bello monumento
a López Velarde,
quedará, pues, en la misma
Bufa que él pintó.

A partir de ese día quedó inmortalizado el nombre de Ramón López Velarde en milenario y eterno granito.

En 1951, a 30 años de la muerte de este maestro de la nueva generación literaria de México, en Zacatecas surge el proyecto de erigirle un monumento labrado con manos zacatecanas, fungiendo como director de la obra Francisco Zúñiga, gran maestro de la escultura. 

Aunque de origen costarricense, su desarrollo artístico y su formación son absolutamente mexicanos.

El conjunto escultórico fue construido justamente a los pies del gran monumento de granito, sobre el antiguo puente de Juan Alonso. 

Este sitio era la entrada de la ciudad y sus lomas aledañas estaban despobladas. Además, aquí iniciaba el camino para acceder al Cerro de La Bufa. El paisaje natural del entorno era fascinante.

Este monumento fue concebido como un testimonio más para rendir un homenaje a López Velarde, estuvo inspirado en La suave Patria, a manera de un retablo popular. 

Y dado que los libros fueron la pasión de López Velarde y en ellos está asida su obra, la forma del conjunto escultórico está hecha a la manera de un libro abierto, brindando acceso sin restricción alguna y aunque de piedra allí está representada una de las obras poéticas que exaltan el nacionalismo mexicano. 

Un libro se abre como una puerta que nos deja ingresar a un universo atrapado en sus contenidos, en sus interiores, un libro abierto que comparte generoso su contenido a todo espectador-lector, pero también simboliza una puerta abierta que recibe a todo visitante que llega a Zacatecas, la de López Velarde. 

Un zacatecano, como embajador de la cultura, da la bienvenida a todos los ciudadanos del mundo a una ciudad que años después sería declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. 

Loor para el genio creador y el legado de Ramón López Velarde.