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El Día del Señor

Pastores para la comunida cristiana

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
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22 de Abril del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Jesucristo tiene el poder inagotable de seguir salvando siempre a todos los hombres.
Cortesía / Jesucristo tiene el poder inagotable de seguir salvando siempre a todos los hombres.

Hoy celebramos el Domingo del Buen Pastor. Es el cuarto domingo del tiempo pascual. En este día brilla Cristo Pastor, quien llama a hombres para que sean sus elegidos y envidos para predicar la buena nueva del Reino de Dios, como profetas, santificadores y conductores apacentando al Pueblo de Dios (La Iglesia) en la verdad, el bien y el amor. 

Pero también este domingo para toda la Iglesia Universal, celebramos la Jornada Mundial de Oración por todas las vocaciones en nuestra Iglesia Católica: religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa; institutos religiosos laicales y eremitas. 

Pero de manera muy particular en nuestra Diócesis Zacatecana culmina este domingo “La 37 Semana Vocacional”, dedicada a promover específicamente las vocaciones sacerdotales para nuestro Seminario de La Purísima Concepción de María, aquí, en Guadalupe; por eso, el Equipo Sacerdotal de Formadores en nuestro Seminario, junto con los alumnos del Curso Introductorio, del Filosofado y del Teologado, se dispersan por el territorio de nuestra Iglesia Particular, promoviendo con la oración y su servicio pastoral en las Parroquias, las vocaciones al Sacerdocio Ministerial, para que unidos y subordinados a nuestro XV Obispo, don Sigifredo Noriega Barceló; y también unidos a todos los Sacerdotes de nuestro Presbiterio y a las familias, pidiendo activamente a Dios, de quien viene todo don y dádiva perfecta, multiplique vocaciones sacerdotales al servicio del pueblo de Dios en Zacatecas. 

También debemos tomar conciencia y dar apoyo al Equipo de Promoción Vocacional Sacerdotal para nuestro Seminario que trabaja con este fin en toda la Diócesis.

Pasemos ahora a contemplar y asimilar comprometidamente la figura de Cristo el Buen Pastor.

Yo soy el buen pastor

Si Jesucristo es el pastor de su Iglesia, al ser sus seguidores debemos conocerlo para amarlo, identificarnos con Él y llevar a efecto la misión pastoral que nos confía y ser sus testigos y heraldos de su evangelio. 

De acuerdo con esto presento una fisonomía de Cristo como Pastor, que tomo del evangelio de hoy:
1º. Jesús a sí mismo se nos da a conocer como el “Buen Pastor” que da la vida por sus ovejas. Las palabras “Yo soy” en el evangelio de San Juan expresan la verdadera realidad e identidad de Cristo como el solícito pastor que da la vida por sus ovejas a tiempo y a destiempo. 

Estas palabras indican una función permanente; hoy también Cristo es para todos y cada uno de sus seguidores el Pastor que libera y salva con la libertad de su amor divino y humano.

2º. En este pasaje del evangelio de San Juan, captamos la relación estrecha que existe entre Cristo Pastor y sus ovejas. Esta relación nace del conocimiento y amor mutuos como experiencia viva y constantemente actual que crece hacia su plenitud. 

Relación que se compara con el conocimiento y amor entre el Padre y el Hijo con el lazo del Espíritu Santo, en el misterio personal trinitario de Dios uno y verdadero. 

Por esto, la entrega sacrificial de Jesús en el ara de la cruz manifiesta el amor auténtico y sin límites que el Buen Pastor nos tiene a todos en este universo en el cual se desarrolla la historia de nuestra salvación temporal y hacia la eternidad. Por esto Cristo no es un mercenario cualquiera. 

Es el Pastor Bueno, amable, que vive solícitamente en medio de su rebaño. Es el Dios con nosotros: el Emanuel.

3º. Este pastor, que es Cristo, se distingue porque da su vida derramando su sangre preciosa con valor universal a favor de todos los pueblos de la tierra y no solo para el pueblo judío. 

Todos los pueblos con sus lenguas, sus culturas y modos de ser y vivir, son llamados a pertenecer a su Iglesia como Pueblo de Dios y rebaño bajo la guía única y providente de su pastor.

 De esta manera quedan excluidos los odios, las divisiones, los egoísmos, las guerras y las exclusiones fratricidas, porque el amor de Cristo por su rebaño, es trascendente, inmortal y perfecto, en la historia y para la eternidad.

4º. Y el último aspecto que presento del evangelio que estamos considerado y que es como la síntesis y explicación de todo lo que hemos dicho hasta ahora, es que Jesús es un auténtico y verdadero pastor, porque ofrece libremente su vida por los demás.

Pero lo más grandioso de este ofrecimiento de su vida está en que él tiene también el poder de volverla a tomar, resucitando. 

Podemos concluir, que la resurrección nos restituye a Jesucristo como pastor eterno y precisamente porque regresó a la vida perfecta e iluminadora, tiene el poder inagotable, para seguir salvando siempre a todos los hombres del pasado, del presente y del futuro hasta completar el número indefectible de los elegidos en la resurrección final en el cielo.

Conclusión

¡Hermanos y hermanas: el poder salvador de nuestro Buen Pastor resucitado se hace presente de manera particular en esta nuestra Eucaristía. Aquí nos sale él al encuentro como el magnífico Buen Pastor, para ofrecernos, ahora y mañana y siempre una salvación total y eterna!

*Obispo emérito de Zacatecas