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El Recreo

Reconciliación sin complicidades

J. Luis Medina Lizalde
~
30 de Abril del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Después del debate entre los candidatos presidenciales continuaron presentándose señales de que  pronto mucho cambiará en nuestro país. Cierto que Peña Nieto, faltando a su palabra, se entromete en la elección presidencial llamando  a votar contra “el populismo” y que  conductores de radio y televisión promueven que los cuatro aspirantes que representan un mismo proyecto no se ataquen entre sí para que puedan sumar sus  fuerzas para  derrotar a López Obrador. Aún no aceptan que la estrategia de dispersar el voto anti-PRI falló y que  los votos que se dispersaron son los del continuismo.

Los organismos  del sector privado son dirigidos frecuentemente  por gerentes, no por dueños de  empresas, tal  desdoblamiento les permite golpear con los membretes patronales a López Obrador mientras que  los dueños de empresas  dan vigorosas señales de adaptación a la realidad socio-política que se gesta en este proceso electoral, van dos ejemplos recientes:

Un documental confeccionado para influir al electorado mediante el miedo a “convertirnos en otra Venezuela” si elegimos a “ya Chávez quién”. La estrategia es muy visible, de Peña Nieto para abajo arremeten contra el “populismo” que le adjudican al puntero, mandando, como desde el 2006 a en la fecha, a Enrique Krauze, intelectual orgánico de Televisa, pero, de manera inesperada, las televisoras de México rechazaron difundir el documental de marras así como las cadenas de cines dónde se tenía prevista la más amplia difusión, aportando un tranquilizante signo de cordura política y de asimilación de una realidad aparentemente irreversible: AMLO ya es inalcanzable, con alianzas o sin alianzas.

Otro signo de madurez democrática es la actitud abierta   de la élite financiera  el viernes 27 del agonizante Abril, cuando comparecen  López Obrador y Meade ante más de 800 miembros de la comunidad de inversionistas y consejeros de Citibanamex.

Habiendo concurrido el mismo día, la prensa, que no tuvo acceso a la reunión, pudo contrastar la actitud optimista de López Obrador al abandonar la reunión (Este arroz ya se coció, dijo a los medios que lo abordan al salir),  con el semblante de desaliento de Meade y sobre todo  de su señora esposa: “Sonriente y vital que aparece en los actos públicos, esta vez su rostro era la cara de la desazón. Mirada triste, seriecísima. Ni un gesto ante lo que su marido decía. Absorta y viendo a la nada. Preocupada” (crónica de Carlos Acosta Córdova para Proceso). 

 

Remplazar el sistema electoral, primera urgencia

Se anticipa el inicio de un nuevo ciclo en la vida de México dónde todo dependerá de la capacidad de aislar a los furibundos de ambos lados, lo mismo de los histéricos partidarios de “hay que hacer lo que sea para detener a AMLO” que los que lo quieren ver ajustando cuentas a diestra y siniestra, los extremos frustran anhelos colectivos, las facciones son por definición corruptas, la única vía admisible para México es la reconciliación sin complicidades, lo demás es seguir en el abismo.

Las elecciones en curso deben ser las últimas bajo el actual sistema electoral porque  no solo es corrupto hasta la médula: es corruptor.

La Fepade, irrelevante. Los delincuentes electorales  no se cuidan y hasta con orgullo proclaman su disposición a “desde pegar un botón hasta matar un cabrón”.

El INE, (Antes IFE) vive de la buena fama de un solo proceso electoral relativamente  incontrovertible, el del año 2000. Salvo en esa ocasión, su papel ha sido de subordinación a intereses extra-ciudadanos. 

¿Y el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación? Una vergüenza, sus fallos son  evidencia de la contundencia de la consigna por encima de la ley.

Los partidos políticos perdieron, si es que alguna vez tuvieron, capacidad pare modelar el sistema electoral conforme a los requerimientos básicos de la democracia formal exitosamente vigentes en muchos países latinoamericanos con más incipiente desarrollo institucional, asumieron los rasgos autoritarios del sistema político y terminaron invadidos por los vicios que tanto irritan a la ciudadanía.

 

Fábricas de impresentables  

Se venden candidaturas, se imponen familiares, novias, incondicionales  como candidatos propios dirigentes aseguran su “pluri” y  se compran votos de integrantes de órganos colegiados, se venden listas de operadores territoriales y representantes de casillas, se aplasta a la auténtica militancia de la misma manera que los gobiernos autoritarios aplastan a la ciudadanía.  Son parte del problema, no de la solución.

Si  parezco exagerado, aviéntese un clavado a las listas de candidatos propietarios y suplentes de todos los partidos en el estado de la república que se le ocurra y comprenderá la urgencia de consolidar el cambio mediante la reconciliación sin complicidades, que nos permita edificar un sistema  que castigue la corrupción y premie la integridad moral de sus políticos.