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El Recreo

Enflacaron las vacas

J. Luis Medina Lizalde
~
24 de Mayo del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




El conflicto  por las  “herramientas legislativas” entre diputados propietarios y suplentes de la bancada oficial de la actual Legislatura de Zacatecas admite varios enfoques; uno de ellos el que tiene que ver con el abandono de una de las tareas sustantivas de toda campaña electoral: la recaudación de recursos.

Antes de que las prerrogativas le impusieran la pesada carga de financiar la operación rutinaria de los partidos políticos y las campañas, en la última reforma consensuada entre partidos siendo presidente Ernesto Zedillo,  la recaudación de aportaciones era una rutina hasta para el todo poderoso PRI, en la historia política quedó registrada la cena de potentados dónde el entonces dirigente nacional de ese partido, Genaro Borrego Estrada, hizo el “pase de charola” entre los asistentes solicitando una aportación millonaria en dólares a cada uno de ellos, episodio que conocimos por el reporte que hizo del mismo Francisco Barradas en El Economista, en ese momento bajo la dirección general de Luis Enrique Mercado, ahora con el mismo cargo en el diario Imagen de Zacatecas.

Cuando en la reforma de 1996 se introduce el financiamiento público de los partidos, la carga se multiplicó al combinarse la aportación legal con la ilegal, el acceso de otros institutos políticos a gobiernos municipales, estatales y en el caso del PAN a la Presidencia de la República, hizo más pesada la carga al incorporar a los partidos distintos al PRI al mismo tratamiento: aportación legal y abierta y aportación ilegal por debajo del agua. 

 Los gobiernos, además de utilizar empleados, dinero y programas oficiales para favorecer a su partido, urdieron el involucramiento de contratistas de obra, concesionarios, proveedores e inversionistas  al  financiamiento de candidatos, con la certeza de que el gobernante “no se da por mal servido”. 

Los efectos del esquema son, principalmente: a)carga descomunal en los hombros de los que pagan impuestos b) corrupción potenciada al infinito a la hora del pago de “favores” c) campañas de derroche d) marginación de buenos candidatos con el argumento de que “no tiene dinero”.

Despilfarro ant-social

Los gobernadores empezaron a “meter su cuchara” en elecciones de  otros estados  haciendo acto de presencia para apoyar al correligionario, de allí se derivó un nuevo modo de canalizar recursos públicos por debajo del agua ahora procedentes de las arcas de otras entidades, siendo Beatriz Paredes la que inició esta fase que facilitó el regreso del PRI al gobierno en varios estados gobernados por la oposición, produciéndose batallas a “billetazo limpio”.

El gobierno del PRD en Zacatecas sucumbió ante el de Coahuila de Humberto Moreira  en 2010, por esa ruta, después de recuperar varios estados, Peña Nieto encabeza el retorno triunfal del PRI a los Pinos.

Gobernantes de esa época que además de gastar de más  sucumbieron ante la oposición, están en prisión o para allá van. Javier Duarte y Roberto Borge entre los primeros, César Duarte y Roberto Sandoval entre los segundos.

Cuando  Beltrones encabezó el PRI, se produjeron operaciones similares con las arcas del estado de Chihuahua, ganó Javier Corral y se destapó el esquema por primera vez de manera clara, Alejandro Gutiérrez y otros peces flacos están en prisión preventiva, otros de mayor peso, al borde de un ataque de nervios.

A lo anterior le agregamos el fastidio social por el despilfarro y la entrada en vigor de leyes más severas en materia de fiscalización y obtenemos como resultado la drástica disminución del derroche.

Las campañas ya no son como antes, pero los candidatos, en la mayoría de los casos siguen siendo como antes. 

Se está cerrando la llave

No aciertan a entender que hay modos de hacer campaña con poco dinero, mucho trabajo  y buenas ideas.

Dependen del activismo remunerado.

Ignoran que trayectoria, mensaje y estrategia son más decisivos que el dinero. 

Los partidos tienen que valorar más al que goza de prestigio social y acredita honestidad que al que tienes dinero. 

No entienden que la actividad recaudatoria entre ciudadanos legitima porque muestra que el candidato no se entiende con patrocinadores que después reciben beneficios ilegítimos.

Lo invertido en medios de comunicación ya no es como antes, tampoco en actos masivos ni en vistosa propaganda visual, las bardas ya no proliferan a cada paso, quedan muchos espacios publicitarios, por vistosos que sean, sin contratar.

Aunque todavía no en todo el territorio, en una gran parte la información y el mensaje político llega hasta la recámara.

La canalización de “herramientas legislativas” a campañas, aún a posteriori, es una posibilidad contra la cual no existen candados efectivos. 

La pérdida de importancia del dinero incidirá en mejorar la calidad de los políticos.

 Tendrá que contar más la preparación que el peinado.

Nos encontramos el lunes en El Recreo