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Muy noble y leal ciudad: artes y letras del Zacatecas virreinal

Interpretaciones del concilio tridentino por Antonio Núñez

Salvador Lira
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28 de Mayo del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Grabado de Antonio Nuñez de Miranda.
Cortesía / Grabado de Antonio Nuñez de Miranda.

El jesuita fresnillense Antonio Núñez de Mirando a lo largo del siglo 17 fue considerado una de las personas más doctas y con mejor interpretación en materia de Teología.

En muchas ocasiones, fue encomendado a dar inspección y parecer con respecto a múltiples libros y manuscritos.

Además, su condición de confesor y maestro le daba posibilidad de adentrarse a esferas de poder y aconsejar a virreyes y hombres de Estado sobre materias de gran índole.

Su inteligencia y visión de la doctrina católica le valieron el puesto de Calificador del Santo Oficio.

De sus glosas teológicas e interpretaciones, destaca el libro Explicación literal y sumaria al decreto de los Eminentes Cardenales Intérpretes del Santo Concilio Tridentino, hecho y publicado por orden, y con la aprobación de Nuestro Muy Santo Padre Inocencio XI en 12 de Febrero de 1679 años…

El libro estuvo dedicado al obispo de Puebla Manuel Fernández de Santa Cruz, quien años después publicara un documento con el que se desataría la última polémica en contra de Sor Juana Inés de la Cruz.

Del libro del fresnillense, se encuentra una versión publicada en León (Lyon) Francia, en la imprenta de Anisson, Posur y Rigaud. Fue pagada por Francisco Brugieres en el año de 1672.

Se trata de un libro de más de 170 folios, verso y reverso.

El texto es aprobado por el jesuita Juan Robles a comisión del padre Gerónimo de Luna, maestrescuela de la iglesia catedral de Puebla de los Ángeles. Sobre el autor, Juan Robles argumenta:

[…] y aunque para cumplir con el mandato, bastaba leerla una vez, y más cuando sólo el nombre del Autor [Antonio Núñez de Miranda] es la mejor calificación de su obra, la volví a leer otra y otra y si el tiempo diera lugar, repetiría muchas veces el gusto, y el provecho, y siempre la admiración de ver con tanta claridad compendiada a breve suma, a resolución segura, constante y sólida de un punto tan difuso en controversias, y tan esparcido en opiniones, y que verdaderamente deseaba la pluma de un escritor, en quien a un mismo tiempo reluciesen las prendas de Teólogo, Escolástico, Místico, Moral y Expositivo, versadísimo en materias de espíritu […].

La obra es una ampliación y corrección de otra que salió, como lo indica en la dedicatoria, “atropellada con tanta prisa”.

En principio fue un manuscrito que circuló con mucha difusión, en torno a un decreto que tenía por centralidad el Misterio de la Comunión, uno de los sacramentos más relevantes del orden católico-cristiano.

El tema no era por demás irrelevante; por el contrario, habla de una sociedad arraigada en procesos culturales y cósmicos. Así, señala los motivos del decreto y del texto, en tanto a los lugares en donde se da la comunión y las fechas, laguna que había dejado el Concilio Tridentino.