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Muy noble y leal ciudad: artes y letras del Zacatecas virreinal

Trisagio de la Santísima Trinidad

Salvador Lira
~
04 de Junio del 2018 12:47 hrs
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Liga Corta




Portada del Trisagio a la Santísima Trinidad.
Cortesía / Portada del Trisagio a la Santísima Trinidad.

La poesía ha sido un medio para hacer una sólida conexión con lo divino. La condición de armonía, de vocablos en completa sonoridad, belleza entre el significado y la forma de las palabras, así como los relieves de su plenitud como máxima representación del lenguaje, hacen de la poesía un arte con un carácter en la disposición anímica del hombre.

De allí, el pleno conocimiento del ser y las alabanzas en aras por entender lo metafísico o al menos simbolizarlo en el orden cosmogónico.

Son muchos los ejemplos en donde ciertos poetas se vuelcan al canto de las deidades, en su honor.

En el periodo novohispano existe una gran variedad de documentos, manuscritos e impresos, en donde a partir de la poesía se cantan lisonjas a lo divino.

En ocasiones, los textos no eran firmados por sus autores, pues la intención era no vincular las palabras sagradas a un escritor, con el fin de que pudiese convertirse en oración en total propiedad del lector.

En 1808 se publicó en la ciudad de Puebla de los Ángeles el poemario-oración Trisagio a la Santísima Trinidad.

El texto fue sacado de la Aljaba Apostólico-Guadalupana, por un religioso del Apostólico Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, Zacatecas.

Es decir, el texto en cuestión es el rescate de una oración que se encontraba en una caja de documentos, se trata en cierta manera de un rescate “filológico” al servicio de un lector, en este caso creyente.

Tal impreso es un documento de cuatro folios, verso y reverso. No contiene el nombre del autor.

El Trisagio es un himno dedicado a la Santísima Trinidad, en donde se repite por tres veces la palabra Santo. Del impreso en cuestión, se disponen catorce cuartetos en versos hexasílabos –es decir de seis sílabas– diferenciados por el estribillo “Santo, Santo, Santo”. La alabanza es la victoria y misterio de la Trinidad:

Todo el Orbe cante

Con fina lealtad

El Trisagio Santo

De la Trinidad.

Santo, Santo, Santo.

Es Dios de verdad,

En Personas Trino,

Y Uno en la Deidad.

Santo, &c.

El final del documento contiene la siguiente décima en octosílabos –versos de ocho sílabas– a la Virgen María:

Bendita sea tu pureza

Y eternamente lo sea,

Pues todo un Dios se recrea

En tan graciosa Belleza:

A ti, Celestial Princesa,

Virgen Sagrada María,

Te ofrezco desde este día

Alma, vida y corazón:

Mírame con compasión,

No me dejes, Madre Mía.

El impreso concede a todo al que leyere y ore que por ser el documento una Jaculatoria, por lo tanto una invocación, por cada letra dicha son doscientos días de indulgencia. Así, explicita la bendición a 37 mil 200 días. Con ello, poesía, divinidad y salvación son unidas en la alabanza a la Trinidad.