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Carlos Vela: cuando el talento avanza a su propio ritmo

Excélsior
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15 de Junio del 2018 12:38 hrs
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Liga Corta




La forma de ver la vida y la pasión por otros deportes llevaron a Carlos Vela a diseñar una vida donde parece imponerse la extrema autocomplacencia.
Mexsport / La forma de ver la vida y la pasión por otros deportes llevaron a Carlos Vela a diseñar una vida donde parece imponerse la extrema autocomplacencia.

CIUDAD DE MÉXICO.- El constante cambio es un síntoma de odio a la rutina o inestabilidad. Para Carlos Vela (Cancún, Quintana Roo, 1989) fue un proceso en el que ambos síntomas acompañaron su crecimiento en un deporte que no le llena el alma.

"La verdad a mí el futbol nunca me ha apasionado tanto (…). Yo disfruto jugando, pero al momento que termina el partido, acabó el futbol y me puedes hablar de lo que sea menos de futbol porque no me siento cómodo y no estoy a gusto”, dijo al Canal Plus de España. La crítica no se hizo esperar en México, donde hierven sus detractores, pero se acepta su calidad.

 

Una promesa 

Las esperanzas puestas en la dupla Vela-Dos Santos nacieron cuando ganaron el Mundial sub 17 con México en 2005. Los visores del Arsenal apostaron por el joven que fue campeón goleador del certamen. Chivas, su entonces club, no pudo poner resistencia a su salida.

 

Arsene Wenger lo vio y lo quiso en su equipo, pero la edad de Vela no le permitía aún participar en la Liga Premier de Inglaterra, por ello, el andar comenzó en España con el Celta de Vigo, después Salamanca y Osasuna. En todos mostró tamaños y pinta de ídolo.

En 2008 volvió con los ‘Gunners’. La presencia de jugadores experimentados le pusieron trabas para brillar en una Liga a la cual no se acostumbró. Fue al West Bromwich, volvió al Arsenal y finalmente regresó a España, con la Real Sociedad, en el que después de un préstamo fue comprado y encumbrado por una afición encantada con sus goles, talento, clase, técnica e identificación con el club donde vivió sus mejores años. San Sebastián lo despidió como héroe.

 

 

Tras casi seis años en la Real, viró inesperadamente a una Liga menor, la MLS, donde se reencontró con Giovani Dos Santos, en la misma ciudad, aunque en distinto equipo. De nuevo recibió palos. “En México se critica todo, si te quedas allá, porque no juegas, porque eres malo, porque puedes ir a un equipo mejor…”, dijo al fichar con Los Ángeles FC, un equipo naciente. “Al final, lo importante es que uno decida en dónde va a estar feliz”.

"No es que no disfrutara, pero llega un momento en el que entras en una rutina, en una zona de confort y ya no te exiges del todo, no te exiges como deberías para ser mejor. En Los Ángeles volví a sentir esa necesidad de trabajar”, confesó a Excélsior este año.

 

 

El dolor del Tiri

Después de tener reflectores encima, Vela se hizo sombra con desafortunados episodios y desaires a la Selección Mexicana, que comenzaron con una fiesta con mujeres durante una concentración del Tricolor en 2010, después del Mundial de Sudáfrica, al que asistió. La indisciplina le costó una suspensión de seis meses junto a Efraín Juárez. Un año después decidió no asistir a las convocatorias. Carlos Vela es de los que no olvida.

"Si veo algo que no me gusta prefiero no ser partícipe de eso y decir ‘mira, yo los dejo, les deseo lo mejor, mucha suerte y los apoyo, no quiero estar ahí’”, se definió el futbolista.  

Vela se habla de tú con los proyectiles de la prensa y la opinión pública. No se inmuta pese a etiquetas que navegan entre berrinches y ego. “Debes buscar el camino que quieres y que dé igual lo que diga la gente. Al final es mi vida, es mi trabajo y los demás no tienen por qué meterse y no existen motivos para influir en mi forma de ser y en lo que pienso de mí”, dijo a esta casa editorial. Carlos Vela no se traiciona. Su verdad parece absoluta.

Renunció a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y al Mundial de Brasil 2014 en uno de sus mejores momentos como futbolista. Ahí pudo dar el salto a un equipo de renombre. Las condiciones las tenía. No estuvo en el proceso mundialista y su argumento fue ese.

 

Tres años y siete meses después, Vela volvió. Miguel Herrera lo llamó, pero fue con Juan Carlos Osorio con quien siguió el camino a la Copa del Mundo de Rusia 2018, al que llega después de tener sus primeras apariciones con Los Ángeles FC.

"¿El mejor futbolista con el que he jugado? Yo diría que Carlos Vela”, reveló Antoine Griezmann a la FIFA, con quien el mexicano coincidió en la Real Sociedad. “Ojalá podamos volver a jugar juntos”, dijo el francés en 2017.

 

El último tren

A principios de año, a la espera del tardío inicio de la MLS, Vela y los hermanos Dos Santos hicieron pretemporada en las playas de México para llegar bien al arranque de la Liga, pero sobre todo, para no perder forma de cara a una posible convocatoria mundialista.

"Voy a trabajar duro para demostrar que sigo siendo el mismo jugador y que no por cambiar de liga voy a ser peor o malo (…). Voy a estar preparado por si se me necesita para el Mundial”, manifestó a este medio.

 

Carlos Vela luce como el jugador más inteligente al momento de estar en el campo con la pelota, al surtir balones, tomar decisiones y definir. Él lo sabe, pero prefirió sobrellevar su hobby, el futbol, no explotar y guardarse. Así fue feliz.

Más maduro, como padre de familia, se encuentra con la oportunidad de ser un elemento que potencie el accionar de la selección. Si quiere, puede ser el ‘crack’ de la señalada como mejor generación de futbolistas mexicanos en esta Copa del Mundo.