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Crónicas de violencia

Ausencias que matan

Lilith Rivera
~
20 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




La madre solo encontró huellas de sangre y la casa desordenada.
Archivo / La madre solo encontró huellas de sangre y la casa desordenada.

Hoy, una madre llora la ausencia de su hijo y su esposo y mantiene la esperanza de volver a verlos después de casi 10 años. 

Aún recuerda ese día, ella narra que salió por un momento de la casa para ir al centro a comprar unas cosas que necesitaba para la comida y para la casa. 

En un principio pensó ir sola para hacer más rápido las diligencias y le pidió a su hijo mayor, que apenas estaba por cumplir los 14 años que cuidara a su hermanita de 3 años. 

Sin embargo, al final decidió llevarla para evitar que llorara extrañando a su mamá o pensando que su esposo se tardaría en regresar del trabajo.

Como cualquier otro día, la mujer le avisó a su vástago que ya se iban; le recomendó que si su papá llegaba temprano le dijera que no tardaba; el muchacho la acompañó a la parada de camiones y esa fue la última vez que lo vio. 

Sorpresa fatal

Al regresar a su casa, alrededor de una hora y media después, vio la puerta abierta y se percató de cómo sus vecinos la veían de manera diferente y hasta temerosos. Sintió como si tuviera una afrenta ante la sociedad, pero no sabía por qué. 

Afuera de su casa vio las huellas que dejaron las llantas de un vehículo y al entrar a la casa descubrió sangre y las cosas completamente desordenadas, por lo que se asustó mucho y comenzó a gritar el nombre de su hijo. Sin embargo, este nunca respondió.

Horrorizada y temiendo lo peor salió a hablar con los vecinos y estos asustados todavía por lo que acababan de presenciar, le dijeron que escucharon como una camioneta paró en seco frente a su casa y entraron sus ocupantes, todos armados hasta los dientes. 

Después narraron que escucharon gritos y vieron como sujetos encapuchados fuertemente armados, se llevaron tanto a su esposo como a su hijo y huyeron a toda velocidad. 
Los vecinos le comentaron que a su esposo “se lo llevaron” porque defendió a su hijo. 

Entre los gritos, los vecinos describen que  alcanzaron a escuchar cómo su pareja les exigía a los sujetos que no se llevaran al muchacho, que si lo iban a levantar,  se lo llevaran a él también y eso fue lo que ocurrió. 

Insoportable dolor

Desde entonces no se volvió a saber nada de ellos y aunque la mujer guarda
la esperanza de volver a verlos, con cada día que pasa sabe que esa posibilidad se hace más y más remota, aunque fuera “quisiera una tumba para llorarles; porque es peor que la muerte no saber dónde están”, dice con mucho dolor. 

Estuvo a punto de enloquecer, pero reconoce que Dios le dio las fuerzas necesarias para salir adelante por su hija menor, ya que de lo contrario habría muerto de tanto sufrimiento. 

“Eso no se supera, pero he aprendido a sobrellevar el dolor”, dice la mujer cuyo rostro está invadido por la tristeza.

Desde entonces la afligida mujer llora, guarda como un tesoro la ropa de su esposo y los objetos de su hijo. Su habitación quedó intacta, solo entra a hacer la limpieza, con la esperanza de que si algún día regresa, su hijo tenga la certeza de que a pesar del tiempo siempre lo esperó y supo que volvería.