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Recuerdan la época de López Velarde

Silvia Vanegas
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22 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Sin importar que la lluvia mojara los largos vestidos, lucieron atuendos de esa época.
Arlae Correa / Sin importar que la lluvia mojara los largos vestidos, lucieron atuendos de esa época.
Sin importar que la lluvia mojara los largos vestidos, lucieron atuendos de esa época.
Arlae Correa / Sin importar que la lluvia mojara los largos vestidos, lucieron atuendos de esa época.

En una evocación a la época en la que el poeta jerezano Ramón López Velarde recorría las calles de su terruño, los herederos de las tradiciones e integrantes de las antiguas familias hicieron un viaje al pasado en una singular verbena.

Sin importar que la lluvia mojara los largos vestidos  de las mujeres o chaspeara los sombreros de copa de los varones, que lucieron atuendos de esa época, todos disfrutaron de este encuentro con el pasado.

Los aromas a barro de los jarros, el chocolate para las tortas, el chorizo, tamales, atole, entre otros,  impregnaron la vieja calle del Reloj donde el papel picado que la adornaba  cedió ante la lluvia, cuyo sonido se mezclaba con las notas musicales de la Orquesta Típica.

Para estar acorde con la época se intercambian  en el banco de la verbena los billetes actuales por papel moneda fotocopiado  del banco de Zacatecas de hace 100 años y con ellos se pudo adquirir los antojitos que disfrutaban sus abuelos.

Luis Miguel Berúmen, quien ha rescatado en sus investigaciones estas costumbres, narra que en estas verbenas o jamaicas como en la que se realizó, se vendían semillas de calabaza  y ponteduro en cucuruchos de papel, todos los antojitos se cocinaban en braceros.

En los barrios se escuchaba una Orquesta Típica con arpas y violines, pero cuando se hacían en los ranchos  las amenizaba “el alborota bueyes” (la tambora).

En esa época las clases sociales eran muy marcadas y si se realizaban actividades en el jardín principal,  sólo  los más acaudalados paseaban alrededor del kiosco, en  el siguiente anillo la clase media y por fuera la rancherada.

En las verbenas de antaño como en la de esta ocasión, se contó con un registro civil donde las parejas se casaban o una cárcel para los infractores, algo común desde aquella época.