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Historias de Lobos

Mi delito... Confiar en él

Ivonne Nava García
~
24 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Nunca pensó que de un momento a otro le cambiaría la vida por completo.
Cortesía / Nunca pensó que de un momento a otro le cambiaría la vida por completo.

Una joven, conoce a un chavo en la feria. Él, le pide su teléfono y ella se lo da sin imaginar las intenciones de ese sujeto. Días después la invita a salir y ella acepta una cita que cambiaría su vida radicalmente.

Fuimos a la feria

“Ese año, estando en la feria paseando con una amiga, conocí a ese tipo, me dijo que se llamaba “Jonathan”, después me enteré de que no era su verdadero nombre; este tipo estaba ahí, dando su opinión de todo, como si fuera experto, me pidió mi número de teléfono y yo tontamente se lo di, no creí que fuera a haber ningún problema. 

Que equivocada estaba. Me dijo que estaba esperando a unos amigos en la feria y se fue. Dos días después me llamó, me invitaba a ir a la feria, me pidió mi dirección para pasar por mí, yo se la di, completamente ajena de lo que me podía pasar. Llegó como a las 9:30 de la noche, y como mi amiga no estaba lista me dijo que si íbamos a dar una vuelta, yo acepté”. 

Me drogó

“Le dio al centro de Zacatecas, ahí se paró en una vinatería y compró tequila y refresco de toronja, me ofreció una bebida, yo se la acepté y no le tome sabor extraño, él se portó muy presumido, empezó a platicarme que vivía en Sierra de Álica, que estudiaba en el “Tec” de Monterrey. 

Luego me enseñó unas fotografías de una cámara digital, en donde me enseñaba unas camionetas del año muy bonitas y me decía que eran de él, también me platicó que viajaba mucho y se me hizo muy “fresa”. 

Le dije que me llevara con mis primas porque yo ya me quería ir. No me hizo ningún comentario y movió su carro, pero ya de ahí no sé qué pasó, no recuerdo nada y solo le di unos tragos a la bebida que me dio”.

Asustada

Eso es lo que me duele más, no saber que pasó realmente, sé por las pruebas que me hicieron en la Procuraduría que el abusó de mí, yo denuncié porque desperté al día siguiente en mi casa, sola, desnuda en mi cama. 

Me asusté muchísimo, trataba de recordar que había pasado, pero no lo conseguía, no recordaba nada. Comencé a buscar mi celular para hablarle a mi amiga o a alguien, pero no encontraba mi teléfono, bajé para buscarlo y no estaba, tampoco estaba mi cartera, subí a vestirme y me di cuenta de que todo en mi cuarto estaba revuelto, me faltaba ropa, hasta la que traía el día anterior. 

No estaba mi televisión, recuerdo que al salir las llaves estaba pegadas en la puerta. Pero me dio mucho miedo darme cuenta de que yo traía un anillo de plata en mi mano que no era mío”.

Lo identifiqué 

“Fui a interponer una denuncia por el delito de violación y robo, la puse en contra de quien resultara responsable y solicitando se investigaran los hecho, de ahí fui a la Policía Ministerial a hacer un retrato hablado de ese sujeto, cuando lo terminaron me enseñaron varias fotografías de tipos que se parecían o que coincidían en rasgos con él, identifiqué entre esas fotografías al tipo con él que me fui a dar la vuelta y el que me dio a tomar la bebida, también mi amiga con la que estaba en la feria lo reconoció. 

Él es como de un metro ochenta, de complexión delgada, cabello oscuro, usaba braquets, un arete de diamante en la nariz…”.

Víctima de violación

Para mí, darme cuenta de los resultados de los exámenes médicos y psicológicos que me hicieron fue demasiado abrumador, porque había evidencias de que ese sujeto me había violado y yo no lo recordaba, como es posible que yo hubiera sufrido algo tan terrible sin darme cuenta, me drogó, me engañó, me violó, me robó. 

Para mí fue demasiado terrible, ahora entiendo que el me drogó, uso una medicina en la bebida que me dio, para dormirme y hacer todo lo que hizo, todo el tiempo que duró ese proceso fue muy traumatizante para mí. 

El dolor, la desesperación, vergüenza, humillación aún ahora las siento. Yo no podía enfrentarme con él; en el juzgado hasta me desmayé y tuvieron que suspender la audiencia, yo no estaba fingiendo. 

De verdad me causaba mucho temor y mucha desesperación, los psicólogos de la procuraduría hicieron mucho por mí, incluso me prepararon psicológicamente para enfrentarlo, me estuvieron dando terapia, pero yo no podía con tanto dolor”. 

No fui la única

“Me di cuenta de que ese desgraciado había abusado de más mujeres, bueno mejor dicho niñas inocentes e indefensas, yo creo que era la de mayor edad porque tenía 25 años, pero las otras son jovencitas hasta a una creo que la embarazó, prometiéndole matrimonio. Sé que hay más porque la investigación que hicieron en el Ministerio Público detectó que eran más víctimas pero no quisieron denunciar, ese va a estar muchos años en prisión, pagando tanto dolor, pero que él este encerrado a mí no me da la tranquilidad que tenía antes de que me pasara eso…”

El impacto

Una violación es demasiado traumática y afecta a la víctima física y emocionalmente. Cada víctima reacciona en forma diferente al haber sido violada.

En los casos de violación por una persona conocida, la confianza de la víctima en alguien que ella conoce ha sido destruida. Así mismo se altera la confianza en su propio juicio hacia otras personas. La víctima se puede culpar a sí misma. 

Ella puede pensar que la violación no hubiera pasado “si tan solo ella no hubiera” ido a la fiesta… dejarlo pasar a su departamento… acordado ir a su casa a estudiar… Esto es por lo que es muy importante dar apoyo a la víctima y recordar que la violación no es su culpa.

La víctima puede sufrir falta de sueño, pesadillas, miedo, poca concentración, ansiedad, cambios en el apetito, pérdida de confianza en si misma, enfermedades relacionadas con el estrés, dolor y desesperanza. 

Se puede deprimir y retraer. Si es estudiante, puede cambiarse a otra escuela o renunciar a la escuela por completo.

Muchas víctimas pueden tratar de olvidar lo que sucedió. Algunas víctimas temen que no les van a creer si le dicen a alguien. 

Otras pueden no identificar que lo que sucedió fue una violación. Algunas víctimas tienen miedo de reportar la agresión porque estuvieron tomando alcohol o usando drogas. 

Muchas veces, la víctima no pide apoyo al estar tratando de recuperarse de la violación por sí misma.