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La montaña rusa que vive Memo Ochoa en la Copa del Mundo

AFP
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27 de Junio del 2018 12:53 hrs
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Guillermo Ochoa vivió una montaña rusa este miércoles en Ekaterimburgo en el pase de México a octavos de final.
AFP / Guillermo Ochoa vivió una montaña rusa este miércoles en Ekaterimburgo en el pase de México a octavos de final.

RUSIA.- Convertido en el arquero con más paradas del Mundial, suma 16, Guillermo Memo Ochoa vivió una montaña rusa este miércoles en Ekaterimburgo; donde brilló en la primera parte, sufrió todo tipo de infortunios en la segunda y celebró sin alardes el pase a octavos de México tras perder con Suecia (3-0).

El equipo nórdico fue superior y solo la sorprendente derrota 2-0 de Alemania ante Corea del Sur dio el pase a El Tri.

En los primeros 45 minutos, Memo, de 33 años, había mantenido el sobresaliente nivel que exhibió en los dos primeros partidos del torneo, como ya hizo hace cuatro años en Brasil, cuando fue capaz de parar los pies a Neymar y su tropa en un recordado duelo de la primera fase.

Aunque empezó el partido con una acción extraña. En una salida sin excesivo peligro, recogió el balón con las manos fuera del área, según el árbitro argentino Néstor Pitana, que señaló falta lateral.

Tras el lanzamiento, Ochoa cumplió con lo que mejor sabe hacer, despejar de puños desde la línea en un centro-chut muy potente de Emil Forsberg (5).

A la media hora de juego, fue Marcus Berg de cabeza el que probó al arquero, que despejó a córner en una intervención similar.

 

Consolando a Edson Álvarez

Tras el descanso llegó el desplome del Tri, que salió del vestuario desordenado y desafortunado. Ochoa se quedó solo ante el peligro y poco pudo hacer.

En el primer gol, vio como un rebote dejó solo a Ludwig Augustinsson,  que le ejecutó a pocos metros. Ochoa incluso tocó el balón, pero la potencia del tiro le dobló el brazo (50).

Luego poco pudo hacer en el penal lanzado por el capitán sueco Andreas Granqvist (62) y finalmente su compañero Edson Álvarez, en otro rebote, alojó el balón en la portería tras tocarle la mano (74).

Consumada la derrota, Memo, uno de los capitanes, se abrazó al seleccionador Juan Carlos Osorio y se unió en círculo con sus compañeros, tomando la palabra y pidiendo calma a la espera de lo que pasaba en Kazán, escenario de la pesadilla alemana. 

Algunos lloraban, especialmente Álvarez, autor del tanto en propia puerta, y 'Memo' se esforzó en consolarlo.

A continuación llegó la histórica victoria surcoreana por 2-0 contra Alemania y los jugadores del Tri evitaron grandes muestras de alegría. Ochoa saludó a su familia en la grada y siguió a sus compañeros a los vestuarios.

"Siento, imagino y deseo quedarme hasta el último día del Mundial, y nadie puede prohibirlo", señaló esta semana a los medios. Y por lo pronto, al menos hasta los octavos del lunes y todavía sin conocer al rival, puede seguir soñando.