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Memoria viva

IN MEMORIAM: Aurora López Domínguez

Manuel González Ramírez
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04 de Julio del 2018 05:00 hrs
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Aurora López fue pionera en el desempeño de las mujeres como agentes de tránsito.
Cortesía / Aurora López fue pionera en el desempeño de las mujeres como agentes de tránsito.

No puede entenderse la historia de la humanidad sin la presencia y participación decisiva de la mujer.

Desde los albores de Zacatecas hubo mujeres al lado de los hombres que pusieron los cimientos de esta prócer ciudad.

Asimismo, debemos reconocer que muchas mujeres que vieron la primera luz en esta ciudad no se conformaron con ejercer los roles de vivir, engendrar y criar hijos, así como encargarse de las tareas domésticas y atender a la familia.

Un ejemplo tangible y respetable de una mujer que se ganó, sin buscarlo, un lugar en nuestra historia; un ejemplo, digno de reconocer y emular, es el que nos ha legado nuestra querida y admirable maestra Aurora López Domínguez.

Ella nació en uno de los barrios del corazón de la capital de nuestro estado, el 7 de mayo de 1934. Sus primeros años de vida transcurrieron entre Zacatecas y Guadalupe, donde cursó su educación básica.

Benito López Mauricio y doña Amalia Domínguez Castillo, la motivaron a estudiar una carrera. 

Ella eligió una de las más delicadas y hermosas profesiones: el magisterio. Ingresó a la Escuela Normal de Zacatecas, donde adquirió conocimientos e inició sus prácticas docentes en escuelas de la capital y de diversos municipios de la entidad.

Al término de sus estudios profesionales inició su vida laboral como profesora y educadora en instituciones de su ciudad natal. 

Fue ahí donde contribuiría a poner luces en las primeras generaciones de niñas y niños que estuvieron a su cargo.

Al mismo tiempo que constituiría su propia familia con la que compartió amor y atenciones. 

Siendo muy joven, contrajo matrimonio con el profesor Manuel Robles Adame con quien procreó siete hijos: Aurora Leticia, Rosa Linda, José Manuel, Blanca Araceli, Liliana Roxana, Jaime Benito y Angélica María.

Por iniciativa propia y como ciudadana poseedora de un alto sentido cívico hacía una labor social cuando estaba frente a una circunstancia que veía en la calle. 

En una entrevista ella recordaba que había personas que cruzaban las calles sin precaución, y manifestó: “Yo si les decía, sin ser de Tránsito, espérese tantito señora que la van a atropellar”.

Hacia el año de 1975, se da cuenta de ello el jefe de Tránsito, Roberto Díaz Herrera y le pide que lo apoye con esa labor social para proteger a los peatones.

Ella se resistió ante el inminente riesgo de dejar el aula, sin embargo, finalmente se dejó convencer ante la urgente necesidad de colaborar con la sociedad en el tema de un naciente y sistemático programa de educación vial que con el paso del tiempo le correspondió instituir a la maestra Aurora, quien en un principio se convirtió en autodidacta sobre el tema pero poco a poco se fue especializando con la práctica y con algunos cursos que tomó fuera del estado.

Fue un doble reto. Por una parte, la ciudadanía no estaba acostumbrada a que la autoridad de tránsito se depositara en una mujer. Padeció agresiones, dentro y fuera de su centro de trabajo.

En ocasiones flaqueó pero su señora madre la animaba y le decía que no claudicara. Ella la apoyó mucho en ese sentido y la maestra continuó con esa importante labor de la educación vial.

Y he aquí, el segundo reto: seguir ejerciendo su profesión pero fuera de las aulas: educar a los peatones y conductores de una ciudad. Promover el respeto a las personas y a las señales de tránsito para salvaguardar la integridad de todos y evitar accidentes.

Fue una labor difícil por su condición de mujer pero logró muchos frutos para la comunidad zacatecana. Integró escuadrones de educación vial con niñas y niños como formación cívica de los futuros ciudadanos y que ellos coadyuvaran y multiplicaran acciones de educación vial. Esos escuadrones se replicarían en algunos municipios del estado.

Ella fue la primera mujer en ingresar a una corporación, en este caso, como agente especialista en educación vial. Abriría las puertas a las mujeres para el ingreso a las corporaciones de tránsito, policía preventiva y ministerial.

Nuestro reconocimiento y gratitud querida maestra Aurora López Domínguez. Y nuestro afecto y solidaridad con sus seres queridos y amigos. La maestra siempre estará viva en nuestros recuerdos y en su legado. Descanse en paz.

*Cronista de Zacatecas.