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El Recreo

Si los corruptos no están mancos, los honestos tampoco

J. Luis Medina Lizalde
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09 de Julio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




La cultura “huesera” (que impregna también a los medios de comunicación) distrae de lo principal en esta etapa preparatoria de lo que se anuncia como la Cuarta gran transformación de México, que tiene en la erradicación de la corrupción el objetivo supremo,  mientras,  el presidente recientemente elegido y su equipo de trabajo despliega una actividad de diagnóstico y diseño para el sexenio que inicia formalmente  el primero de diciembre. Uno de los retos a superar es el dejar atrás usos y costumbres de la política tradicional en acatamiento al mandato de las urnas. 

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), durante la etapa de mayor crecimiento sostenido, fungió distante de la operación política inmediata.  Con el tránsito al modelo económico privatizador a ultranza y de integración subordinada hacía la órbita de los Estados Unidos, el Secretario de Hacienda emerge como el operador principal de las relaciones del gobierno federal con los gobernadores de los estados, con las Cámaras del Congreso de la Unión y con organizaciones e individualidades “gestoras”,  entronizando el uso corrupto del dinero público como el principal mecanismo de control político.

La Secretaría de Hacienda instauró la política de fomento a la corrupción que en el plano federal le asignó la misión extra legislativa a diputados y senadores de “bajar recursos” a estados, municipios y universidades y auspició la aparición de despachos de tramitadores, elaboradores de proyectos y contactos en los niveles medios de la burocracia que en conjunto produjeron el desbarajuste al que ahora aludimos con vocablos de resiente circulación como “moches” , “estafa maestra” “herramientas legislativas”, “ayudas sociales” “partidas de gestión” etcétera.

Se convirtió en regla no escrita  que el gobernador en turno dedique su tiempo a viajar y cortar listones  en vez de asumir  y dirigir el ejercicio de intercambiar información y argumentos con diputados a los que se les mantiene entretenidos haciendo caravanas con sombrero ajeno y a los que se les hace sentir especiales compartiendo presídiums, lejos de la lectura y la discusión, atenidos a lo que otros escriben para ellos y  soñando con la perpetuación. 

Los regidores de muchos  municipios   transitaron del status honorario al del ingreso privilegiado que mientras dura le permite ganar oficial y extra oficialmente lo que no ganaría como docente investigador de tiempo completo de la Universidad.  

La Secretaría de Hacienda, en la etapa neoliberal, mantuvo la estabilidad corrompiendo   políticos para abrirle paso a las decisiones que más resistencia generan como la entrega para  aprovechamiento extranjero de nuestras riquezas naturales o la cesión a intereses privados de porciones de patrimonio público.

Metástasis

Fruto de su misión corruptora es la actitud codiciosa con la que algunos protagonizan la política, arriban a los cargos públicos como piratas repartiéndose el botín. En México se transita de puestos, de un poder a otro en forma rutinaria y con ello el virus de la corrupción invade todo.

Un dato poco analizado:  A diferencia de otros mandatarios de signo progresista de América Latina, López Obrador obtuvo el apoyo mayoritario entre pobres y ricos como lo pone de manifiesto el estudio de la empresa de los herederos de María De Las Heras, la explicación que le encuentro a tal comportamiento del electorado reside en que la corrupción fue percibida como la generadora de la catástrofe nacional, por tal motivo, López Obrador tiene el mandato de encabezar su liquidación y para ello deberá ejercer un mandato con la autoridad moral con la que llegó, no tiene el mínimo margen para el nepotismo, para el disimulo ante la corrupción de los suyos, sus electores no se conformarán con tener un presidente honesto al frente de un gobierno corrupto, su honestidad personal es un requisito indispensable para guiarnos a la cuarta transformación de la vida pública pero no es suficiente. 

Las administraciones públicas que están en proceso de conformación en municipios, estados y dependencias deberán estar a salvo de la lógica  nefasta de  cuotas de poder que suelen reclamar caciques y grupos de interés, si a los recién electos les falta sabiduría y carácter para resistir presiones, serán barridos por el vendaval político que se avecina.

La política, para servir, no para servirse

La participación ciudadana previsible será intensa, se aprovechará como nunca las herramientas que aporta la legislación vigente para acceder a la información pública, la denuncia vivirá su auge. 

La nueva Secretaría de Hacienda tendrá la misión de desmantelar el sistema de control político basado en el soborno político institucionalizado, pero los corruptos no están mancos, habrá intento de restaurar privilegios aunque ya no se llamen igual. 

Pero los honestos tampoco están mancos  y……   ya descubrieron su poder. 

Nos encontramos el jueves en el Recreo.