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Vivir apaciblemente

Gerardo Luna Tumoine
~
11 de Julio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Todos los días el ser humano experimenta sensaciones negativas y positivas, de alegría y tristeza, tanto internas como externas. El miedo es algo que tenemos en común, cada uno de los seres humanos independiente de la raza, creencia y posición social, y más en ciudades con un población grande, vive la ansiedad, el pánico, el apego que produce el miedo. Y cuando alguien está asustado, se siente solo, como si nadie pudiera comprender lo que está viviendo. 

Cuando el ser humano experimenta el miedo se le quita la energía interior y lo lleva a enfermedades mentales, conflictos e infelicidad. Crea una barrera que limita hasta el deseo de vivir, por eso vemos tanto caso de suicidio, estrés, rencor y complejos. La mayoría de las personas cree que el miedo se convierte en un hábito y se acepta como parte de la vida, resignado a vivir siempre así.

Algunas personas consideran las emociones sensoriales positivas como la principal fuente de la felicidad, pero eso en realidad solo es tranquilidad momentánea. Lo que destruye la paz mental, es el miedo que te lleva a la ira, al odio, a la venganza y a la ansiedad. 

Para tener una vida sin miedo, se tiene que experimentar la transformación, es decir, el deseo y esfuerzo para vencerlo, solo así surge la serenidad que es el equilibrio que lleva al afecto y bondad. Es importante saber enfrentar nuestras emociones y controlarlas. La serenidad no es algo que se adquiere o que esta fuera del ser humano, se encuentra en cada uno, está específicamente en la mente, en las emociones, en los pensamientos. La clave de la serenidad es la práctica de la razón. Aprender a usar los pensamientos es mucho más sencillo y simple de lo que alguien se puede imaginar, es cuestión de entrenarla día a día, similar cuando se aprende a manejar un vehículo, se va tomando el control, las distancias, la velocidad y eso pasa al ordenar la mente en la autopista de la vida.

“Prácticamente todos nosotros nos hemos beneficiados del afecto de nuestra madre al comienzo de nuestra vidas. Cuando alguien está en su lecho de muerte, ya sea él o ella y está rodeado de sus seres queridos, puede morir serenamente. Porque desde el nacimiento hasta la muerte, todos necesitamos afecto, bondad y apacibilidad.” S.S.D.L.