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De la gloria al infierno; la peor pesadilla de un migrante

Silvia Vanegas
~
18 de Julio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Luis Silva busca trabajar como jornalero
Arlae Correa / Luis Silva busca trabajar como jornalero

JEREZ.- Cuando Luis Silva se fue a Estados Unidos nunca pensó que su sueño se convertiría en su peor pesadilla.

Por 23 años vivió con su esposa e hijos en Oklahoma y era conocido por dedicarse a la animación de rodeos y coleaderos, así como en la producción en radio, televisión y animación, por lo que nunca le hizo falta un título universitario para poder desempeñarse.

Debido a su condición de inmigrante, Luis nunca cometió faltas, muchos menos delitos.

Sin embargo, hace pocos días, mientras estaba en Oklahoma, debido a su aspecto latino un oficial le solicitó sus documentos por supuestamente pisar la línea de un crucero.

Acto seguido, le pidieron su documento para conocer su situación legal, pero al detectar que era indocumentado lo detuvieron y encarcelaron.

De su detención nadie se enteró, pues narró, que actualmente no permiten a los migrantes que realicen una llamada si el número no está memorizado. “Debido a la comodidad del celular, muchas personas no se saben los números y no avisan a sus familias que fueron detenidos.

Él, al igual que cientos de migrantes, al ser detenido fue esposa de pies a cabeza, fue confinado en celdas pequeñas que compartían con delincuentes, “eso genera mucho miedo entre los migrantes que como yo, nunca antes habían pisado la cárcel”.

Reconoció que aunque están en un país que no es el suyo, “nadie se merece ese trato y se violan muchos derechos humanos”.

Con horror recordó cómo los esposaron de pies y manos, lo obligaron a estar parado nueve horas, que es  la duración del trayecto de una cárcel a otra.

En los camiones que los transportan no les permiten ir al baño y su alimentación consiste en una papa cocida, un trozo de brocolí, un pan y arroz.

 

El regreso

Triste comenta que todos los migrantes regresan humillados y maltratados, muchos enfermos por todo lo que pasan en las cárceles.

Al regresar desconocen la forma de vida, pues son extorsionados por policías corruptos y en su caso desconocía muchas de las leyes.

Además el panorama al que se enfrentan es difícil, pues no hay trabajos y menos cuando no carecen de educación superior.

Ahora aspira a trabajar como jornalero en la comunidad de donde es originario, pero el trabajo no es frecuente y por lo pronto sobrevive con el dinero que su esposa le envía desde Estados Unidos, ya que ella sí es residente de ese país.

Al buscar ayuda, le informaron de los apoyos que da el gobierno mexicano, por lo que se acercó a la oficina de Atención al Migrante, cuyo titular, Martín Montelongo le aseguró que sería beneficiado con 70 mil pesos para iniciar un negocio, pues Luis rechazó regresar al país donde vivió la peor experiencia de su vida.