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San Pantaleón, una fiesta entre la vida y la muerte

Alejandro Román
~
29 de Julio del 2018 05:00 hrs
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La celebración congrega a fieles de diversos pueblos del país y de los Estados Unidos.
Flor Castañeda / La celebración congrega a fieles de diversos pueblos del país y de los Estados Unidos.
Las figuras de San Pantaleón son apreciadas por los creyentes.
Flor Castañeda / Las figuras de San Pantaleón son apreciadas por los creyentes.
Billetes y dólares son dejados como ofrenda.
Flor Castañeda / Billetes y dólares son dejados como ofrenda.

SOMBRERETE.- La Noria de San Pantaleón es uno de los pueblos fantasmas de Sombrerete, muy pocas personas viven en la comunidad, pero este lugar cobra vida al celebrar a su patrono y a la muerte.

El 27 de julio es la fecha en la que los 20 habitantes que quedan en la noria reciben a miles de peregrinos que regresan desde distintas partes del mundo para agradecerle a San Pantaleón y a la Muerte por protegerlos, ayudarlos a sanar y “cumplirles el milagrito”.

La fiesta está colmada de generosidad, cientos de familias llevan al pueblo distintos manjares que ofrecen a los demás en forma gratuita como  agradecimiento por los favores que la Muerte o San Pantaleón les cumplieron.

Devoción a la muerte

“San Pantaleón no junta las flores y las veladoras que junta la Muerte” mencionó Raúl Arellano, quien es el guardián del santuario a la Santa Muerte.

El recordó que la figura de la muerte anteriormente estaba dentro del templo de San Pantaleón aun lado del patrono, sin embargo en 2011 autoridades católicas pidieron que sacaran esa estatua de la iglesia.

Las personas ahora suben primero al santuario de la muerte que queda a espaladas del templo y después bajan a venerar a San Pantaleón.

El culto a la muerte en esta población es una tradición ancestral que pocos saben con exactitud como se originó.

Ernesto Zepeda tiene más de cinco décadas acudiendo a la fiesta al principio sus padres lo llevaban y ahora el comparte esta celebración con su familia.

El recuerda que el culto a la muerte surgió porque unos trabajadores quedaron atrapados en el incendio que hubo en 1824 en la mina Tocayo y le pidieron a la Muerte que los ayudara a escapar.

Cuando los mineros fueron libres hicieron una estatua de madera de la muerte, que era una un esqueleto con una túnica blanca sentada en su trono, la cual después llevaron a la iglesia de San Pantaleón.

No es satánica   

Para don Ernesto la imagen original de la Santa Muerte de la región minera no es tenebrosa, pero reconoció que existen diferencias con las figuras que ahora se promueven con la Guadiana y un semblante de enojo.

Los cientos de fieles que acuden al santuario con flores, veladoras, ofrendas y mandas, ellos hablan de como por los milagros que les ha hecho a ellos o a sus familiares, por lo que en el santuario, lo que hacen es rezar en silencio unos minutos.

El patrono

Como protector del pueblo de la Noria es San Pantaleón, un santo traído por los españoles a la región minera.

Para la iglesia católica este santo era un médico turco que además de curar el cuerpo, también sanaba el alma de las personas al llevarles la palabra del hijo de Dios.

Las personas que acuden a esta fiesta reconocen que San Pantaleón los sana desde lo profundo del corazón, para la señora Rosario Sánchez mencionó que “este santo me da alegría en mi vida cuando más complicada esta”.

La Noria de San Pantaleón, es una comunidad enclavada entre dos importantes minas que es Sabinas y San Martín, en algún tiempo tuvo un gran auge pero ahora solo viven en el 20 personas  y solo cobra vida el día del patrono del lugar, donde la música, juegos, representaciones teatrales se hacen presentes.