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El Día del Señor

Jesucristo es el verdadero pan de vida

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
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05 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cristo, verdadero pan del cielo en estos tiempos
Cristo ayer, hoy y mañana, permanece activo en el mundo y especialmente en su Iglesia, quien en su nombre reparte para todos, el pan de la eucaristía.
Cortesía / Cristo, verdadero pan del cielo en estos tiempos Cristo ayer, hoy y mañana, permanece activo en el mundo y especialmente en su Iglesia, quien en su nombre reparte para todos, el pan de la eucaristía.

Hermanos: En el domingo anterior, el tema de la homilía fue la multiplicación de los panes en la mesa del mundo y para todos los hombres. Este tema se refiere al capítulo sexto de San Juan en su primera parte.

Ahora en este domingo 18 del tiempo ordinario, ciclo B, ponemos nuestra atención en la segunda parte de ese capítulo que nos relata el discurso del pan de vida que Jesús hizo a los que le seguían, en la sinagoga de Cafarnaúm.

Allí la multitud lo encontró al día siguiente de la multiplicación de cinco panes de cebada y dos peces para dar de comer a una muchedumbre de más de cinco mil gentes, habiendo sobrado doce canastos de pan.

La multitud se dio cuenta por medio de ese signo que Jesús era el profeta anunciado por Dios que llegaba del cielo para salvar a todos los hombres del pecado y la muerte eterna. Precisamente alimentándolos con el “Pan de Vida Eterna” que es él mismo. Pasemos ahora a la parte central de mi homilía.

Continuando con el relato que San Juan nos hace en la segunda parte del capítulo sexto de su evangelio, la gente le preguntó: “Maestro, ¿cuándo llegaste acá?”. Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse.

No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello”.

En respuesta la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?” Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien ha enviado”.

Fue entonces cuando la gente respondió que Moisés a sus antepasados les había dado el “mana” en el desierto, como está escrito: “Les dio de comer pan el cielo”. 

Jesús habló a la gente diciéndoles, que Moisés no fue el que dio el “maná”, como pan bajado del cielo, sino su Padre, quien da el verdadero “pan del cielo”. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo”. 

Y el evangelista San Juan concluyó con las siguientes palabras: “Entonces las gentes le dijeron: “Señor danos siempre de ese pan” Jesús les contestó: “YO SOY EL PAN DE LA VIDA, El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.

Cristo, verdadero pan del cielo en estos tiempos Cristo ayer, hoy y mañana, permanece activo en el mundo y especialmente en su Iglesia, quien en su nombre reparte para todos, el pan de la eucaristía.

Él en esta plenitud de los tiempos nos dice abiertamente: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre y el que cree en mí no pasará nunca sed”.

Dios Padre sigue dando este pan a su nuevo pueblo, la Iglesia y a todos los hombres, el pan vivo bajado del cielo: Jesucristo vida nuestra más allá del tiempo y el espacio, por ser pan, “prenda y arras” que anuncian y realizan la vida plena, inacabable, perfecta y eterna.

Los hombres debemos luchar cada día para alimentarnos, no solo con el pan material tan necesario e imprescindible, pero que pasa prontamente. Como personas de fe, esperanza y amor a Dios y a nuestros semejantes, no podemos prescindir del alimento que perdura dando vida, en medio de pruebas, sufrimientos y consuelos.

Necesitamos creer en Jesús, orar y hablar con Dios todos los días de nuestra existencia, con el fin de transmitir esperanza, amor y vida, libertad y dignidad humana. De otra manera el pan material, el tener y el gastar, nos dejarán interiormente vacíos.