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Historias humanas

Cruz Rodríguez, un tunero de toda la vida

Carlos Montoya
~
09 de Agosto del 2018 00:00 hrs
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Ya le están enseñando a su hijo el oficio de ser tunero.
Carlos Montoya / Ya le están enseñando a su hijo el oficio de ser tunero.
Desde niño aprendió el oficio.
Carlos Montoya / Desde niño aprendió el oficio.
Se instala en la calle 1910.
Carlos Montoya / Se instala en la calle 1910.
Tiene de todas las variedades.
Carlos Montoya / Tiene de todas las variedades.
Corta las tunas en Pánfilo Natera y Pinos.
Carlos Montoya / Corta las tunas en Pánfilo Natera y Pinos.
A diario llega a Guadalupe a vender sus tunas.
Carlos Montoya / A diario llega a Guadalupe a vender sus tunas.
Es un experto en limpiar las tunas.
Carlos Montoya / Es un experto en limpiar las tunas.

GUADALUPE.- Todos los años, desde los primeros días de agosto hasta los últimos de noviembre, un hombre llega diariamente hasta la alameda de Guadalupe, en la calle 1910, para colocar un taburete y llenarlo de tunas para venderlas.

Nos referimos a Cruz Rodríguez Macías, de 38 años, quien desde los siete años comenzó a dedicarse a la venta de estos frutos que él mismo va a cortar a municipios como Pinos y Pánfilo Natera.

Su historia como vendedor de tunas se remonta a su padre, con quien trabajó más de 15 años, vendiéndolas en el Centro Histórico de Zacatecas, hasta que se independizó y emprendió su propia aventura aprovechando la experiencia adquirida con su progenitor.

De lunes a domingo desde el mediodía hasta las nueve de la noche se le puede observar pelando estas delicias y dijo que “las espinas ya lo conocen”, haciendo referencia a que no siente molestias en sus manos y sus brazos a la hora de pelarlas y barrerlas.

Esta práctica, también lo llevó a convertirse en inventor, pues para facilitar el trabajo que implica limpiar las tunas, dijo que inventó una barredora con características más industriales aunque fabricada artesanalmente, lo que le permite limpiar más cantidad en menor tiempo.

Dentro de su familia, la venta de tunas pasó a convertirse en una tradición, es por eso que, mientras su pequeño hijo Alexis Gael está de vacaciones, se lo lleva con él para que vaya aprendiendo el oficio y adquiera conocimiento que en un futuro pueda aplicar.

El proceso para vender las tunas, incluye salir hasta los municipios antes mencionados, y cortar personalmente los frutos en grandes huertos de nopal y llenar ya sea tinas o rejas que sube a un vehículo para transportarlos hasta Guadalupe, donde lleva ya 12 años vendiéndolas.

Algo que reconoció, es que a diferencia de otros años, la venta de tunas ha disminuido y se lo atribuyó a que el fruto no se dio en cantidades de otras épocas, principalmente por las heladas que azotaron a esa parte del estado, misma que quemó varias hectáreas de nopal.

Dentro de las variedades que ofrece, se pueden observar las tradicionales tunas blancas, amarillas, y cardonas principalmente, aunque dijo que existen hasta 170 variedades de ellas, muchas no se alcanzaron a cosechar.

Es así como Cruz Rodríguez, ofrece sus tunas a costos muy bajos para lo que implica el proceso de venta, y aseguró que el trabajo que él desempeña, lo hace con la mejor calidad al asegurar que tiene clientes que se las compran para llevarlas a Estados Unidos y otros estados de país, y al año siguiente vuelven a comprarle más, siendo esa su mayor gratificación.