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Historias humanas

Las Gorditas de Colores son toda una exquisitez

Carlos Montoya
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15 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Tere decidió emprender luego de separarse de su esposo.
Carlos Montoya / Tere decidió emprender luego de separarse de su esposo.

ZACATECAS.- Gorditas de Colores, por el colorido de sus platillos, fue el nombre que eligió la señora Teresa Silva Ramírez, para llamar así a su negocio que, durante casi dos años, ha sido el sustento de su familia, a quien ha sacado adelante con el producto de su trabajo, consolidándose en el mundo de las gorditas como una alternativa de calidad y distinción.

Doña Tere, comentó que tras su separación, no podía quedarse de brazos cruzados y decidida, con el objetivo principal de sacar adelante a sus dos hijos estudiantes, buscó una fuente de autoempleo que halló en la venta de gorditas, burritos, tortas y quesadillas.

En noviembre próximo, cumplirá dos años, deleitando hasta los paladares más exigentes con su variedad de guisos, hechos con la misma calidad que pone una madre al enseñar a su hija a cocinar.

Sus platillos son diversos: yesca, mole con arroz, huevo en chile verde o rojo, rajas con queso, frijoles, chicharrón, deshebrada, birria, bistec y alambre, se pueden saborear de lunes a sábado de nueve de la mañana a dos de la tarde, en la esquina del panteón La Purísima, donde convergen las colonias Tres Cruces y Ex Hacienda de Bernárdez.

Al abrir las ollas donde mantiene a temperatura los alimentos, sale del interior una sinfonía de olores que inmediatamente provocan el antojo de quienes pasan y terminan convirtiéndose en sus clientes, no solo por la exquisita oferta gastronómica, sino por el buen trato que reciben por parte de doña Teresa, y sus hijos quienes también le ayudan en el negocio.

Es así como desde temprana hora del día, la señora Teresa comienza a preparar los diferentes guisados y sus deliciosas salsas verde, roja y chilena, para que en punto de las nueve de la mañana, todo esté listo para comenzar con la venta.

Dijo que, piensa seguir dedicándose a vender sus gorditas, porque esta actividad, se convirtió en una pasión, en parte, gracias a los conocimientos que heredó de su madre, quien la enseñó a cocinar; su otra pasión comentó que son los niños, ya que, durante algunos años trabajó como asistente educativa en los programas de la Secretaría de Desarrollo Social.

Doña Tere aseguró que lo que más le gusta de su negocio, es ver a su clientela irse satisfecha y posteriormente regresar, porque eso la alienta y es su motor para seguir adelante.