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Pena ajena

Gerardo Luna Tumoine
~
21 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Hay que poner remedio y soluciones al problema.
Imagen / Hay que poner remedio y soluciones al problema.

Siempre que salen a la luz los casos de pedofilia provocan en la sociedad rabia, coraje, impotencia y vergüenza, y más cuando los directamente acusados son ministros de culto, es decir sacerdotes, eso sí que es dar pena ajena.


No basta decir; “lo sentimos”, “nos avergüenza” y “pedir perdón”, hay que poner remedio y soluciones al problema porque se siguen cometiendo abusos contra los niños y no se hace nada. 


La humanidad en la actualidad se guía por emociones superficiales. La cultura de la modernidad está llena de materialismo, es decir, vive sin los valores internos y es el colmo que los ministro de culto, que “deben ser los guías”, cometan este tipo de crímenes contra la dignidad de la persona humana, marcando para siempre a niños, que son los seres humanos más vulnerables. ¿Ese es su “dios” del que tanto proclaman?

Una actitud compasiva abre la puerta interior, y es más fácil comunicarse con los demás, porque, si hay una actitud demasiado egoísta se apodera del miedo, la ira, la duda, placer  y como consecuencia la puerta interior se cierra y no se puede comunicar con los demás. Eso sucede cuando no se entiende bien que es el celibato, cuanto más se piensa en sí mismo se es más egoísta, y la mente crea un “yo” más estrecho y difícil de comunicarse con los demás
Cuanto más pienses en ti mismo, más egocéntrico serás y más problemas se crean en tu mente.

Cuanto más fuerte tu sentido del “yo” más estrecho se vuelve el alcance de tu pensamiento; entonces incluso los pequeños obstáculos se vuelven insuperables, Por otro lado, si te preocupas por los demás tu pensamiento se vuelve más amplio, y las dificultades de la vida te perturban menos, eso es para mí el concepto de celibato que no logran comprender  y que hace tanto daño.

Nuestra mente es alcanzar y desarrollar la compasión y la felicidad,  para lograrlo se necesita un mayor conocimiento de todos las sistemas de emociones, que van desde el psicoanálisis, ego, súper yo, yoga, concentración y tipos de consciencia, que se representan en la alegría, tristeza, ira, miedo, celos, y competencia 

Se requiere un sistema diseñado no solo para transformar a seminaristas en buenos seres humanos que puedan lograr la felicidad, sino que ellos mismos se conviertan en expertos profesionales que no se dejen llevar por sus emociones de corrupción metal.