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Andanzas

Recién robado

Ricardo González
~
23 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




El domingo como muchas otras personas regresé a la capital del estado para comenzar el ciclo escolar, para mi sorpresa encontré la casa robada.

Después de meditarlo un rato decidí no levantar denuncia, dos motivos: uno, ya habían tocado mis cosas manos extrañas y no quería otras, dos, me iba a quitar más tiempo que el valor de las cosas sustraídas.

Sé que dirán que contribuyo a la cultura de la impunidad, pero también habrá más de alguno que coincidirá en no denunciar, porque al final de cuentas no resuelve nada. 

Muchas cosas pasan por la mente de uno al pasar ese trance, odio y desprecio por quienes hayan perpetuado eso, un perdón católico, un sentimiento de inseguridad, de indefensa.

La culpa no es del todo de las personas que realizaron ese acto, no se me olvida –y espero de todo corazón que no se le olvide querido lector/a- que vivimos en el tercer mundo.

Que la desigualdad es una licenciatura que se aprende y se practica en todos los rincones de la sociedad. Los resentimientos de los más desfavorecidos se fijan en los que somos clase medieros –o intentamos serlo-.

Que las diferencias entra una colonia y otra son abismales, para muestra el columpio en Guadalupe: de un lado las cañadas atrincheradas y con pluma, del otro, África y anexas, muchas calles sin urbanizar, casas de cartón o sin terminar, sin servicios básicos, sin transporte adecuado.

¿Por qué el municipio no alcanza para cubrir esas necesidades básicas? Las respuestas son muchas y van desde la falta de recursos hasta la corrupción.

No me queda más que desde mi trinchera como profesor, educar en valores, educar en derechos y volver a educar en la lucha colectiva para resolver los problemas comunes.

No debemos soltar nuestra atención de los asuntos públicos que tomamos en la campaña pasada, la política no se reduce a los periodos de elecciones, debemos estar siempre atentos.

Nos han subido ocho pesos el transporte público sin la más mínima mejora y han despilfarrado mil millones en una vialidad que conectará la oficina de la burocracia zacatecana con sus casas ¡Gracias Miguel Alonso!

Ahí es donde el gobierno incentiva –queriéndolo o no- la desigualdad, en pleno 2018 no hay un plan de movilidad urbana que integre a los municipios de Fresnillo, Enrique Estrada, Calera, Morelos, Zacatecas, Guadalupe, Vetagrande y Trancoso, tal vez no sepan que los pobres son los que más necesitan del transporte público.

Aprovechemos el capital humano e intelectual del estado para mejorar. En fin, no queda más que perdonar y mejorar las defensas en casa, afortunadamente lo más valioso en mi casa ni lo voltearon a ver: ¡mis libros!