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Aterradora insensibilidad

Susana Rodríguez Márquez
~
05 de Septiembre del 2018 13:15 hrs
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Liga Corta




La semana pasada los noticieros daban cuenta de un episodio aberrante, que fue captado por diversos medios, el linchamiento de dos hombres que fueron confundidos con “robachicos” en Acatlán de Osorio, Puebla.

En realidad eran dos campesinos de un poblado vecino, que fueron a comprar un material, se estacionaron afuera de una escuela, y en una tiendita local compraron cerveza, y bastó que alguien dijera que pretendían o tenían intenciones (como si leyeran las mentes)de robarse a dos menores de edad, para que se desatara el caos, la turba enardecida irrumpió en la penitenciaria del lugar, sacaron a los hombres, amarrados con sogas, semidesnudos, golpeados en el centro de la plaza, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego, decenas de personas grababan la dantesca escena con sus aparatos celulares como si se tratará de una película, aplaudían y festejaban ver arder hasta morir, a dos pobres hombres que eran completamente inocentes y que solo fueron víctimas de la barbarie humana.

Este acto, que desafortunadamente se repitió casi en enseguida en Hidalgo, y que en Puebla no es la primera vez que sucede, nos tiene que hacer reflexionar, debemos hacer un alto en el camino y preguntarnos cómo es que hemos llegado a este punto de tomar la vida de otro, sin el menor recato y la menor culpa, y más aún festejarlo de esa manera tan siniestra.

No era una fiesta patronal,  era un asesinato, un vil homicidio,  estaban ahí decenas de personas, y nadie hizo nada por impedirlo, al contrario, hombres, mujeres y hasta niños presenciaban la masacre, ¿qué pasaba por la cabeza de esa gente?

Todos se convirtieron en cómplices de haber truncado el futuro de dos hombres que estuvieron en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y más allá de que sean castigados o no por las autoridades, que también no actuaron como debieron, lo que queda para la introspección, es si verdaderamente nos jactamos de ser una sociedad que evoluciona, con tantos adelantos tecnológicos, con acumulación de capital, pero hemos perdido totalmente el respeto por la vida, realmente estamos condenados al más rotundo fracaso. Preocupante realidad.