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Ignacio Garibay, el enamorado de la fiesta que dice “adiós”

Isabel Medellín
~
08 de Septiembre del 2018 05:00 hrs
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Para Garibay su suerte favorita es La Verónica.
Imagen / Para Garibay su suerte favorita es La Verónica.
Con la muleta siempre trata de hacerlo todo con pureza y con verdad.
Imagen / Con la muleta siempre trata de hacerlo todo con pureza y con verdad.

ZACATECAS.- La despedida de Ignacio Garibay de los ruedos es una idea que todavía muchos no asimilan… hay instantes en que sus ojos moros delatan que él tampoco. Y es que, para un enamorado de los toros, despedirse de la afición no es un paso fácil de dar.

Su gira de despedida inició hace unas semanas y concluirá en la Feria Nacional de San Marcos 2019 donde pondrá fin a una de las trayectorias taurinas más importantes de los últimos años: “Cuesta mucho dejar esta pasión”, aseguró.

Confiesa que decir “adiós” a los ruedos fue una decisión difícil de tomar pero, por el respeto que le  tiene a la afición y al toro, consideró que este era el momento oportuno para retirarse, ahora que está en su mejor momento, pues es así como quiere que se le recuerde.

A Nacho, incontables veces lo ha aclamado el tendido, nada lo hace más feliz que ser torero. Cuando piensa en eso y en su separación de los carteles y las giras, vive momentos difíciles, sentimientos complicados.

Prefiere apartar la mente de eso y disfrutar de este año en el que se despedirá de la afición de todo México con 25 corridas en las ferias más importantes del territorio, incluida la temporada grande de la Plaza México.

Sus créditos son muchos y de peso: carteles fechados en prácticamente todos los países donde está viva la fiesta brava y en los que cosechó, a base de temple y entrega, grandes triunfos.

¿Una muestra? A él mismo le cuesta hacer a un lado su sencillez y saber por dónde empezar.

Del coso capitalino ha salido siete veces en hombros y en cinco ocasiones formó parte de las corridas de aniversario del 5 de febrero, distinción que pocos matadores pueden registrar en su escalafón.

Al otro lado del Atlántico también hizo historia: toreó ocho veces en la Plaza de Las Ventas, en Madrid, España, donde se le presentaron corridas complicadas; en Barcelona también tuvo tardes importantes y en Sevilla logró que la música acompañara dos de sus lidias y dio dos vueltas al ruedo. Además salió en hombros de las plazas francesas de Arles y Bayona.

Al preguntarle por un toro memorable recuerda a uno que lidió en Salvatierra, originario de la ganadería de La Joya hace como 8 o 7 años; el animal, además de entrega y bravura, envestía como si él y Garibay hubieran estado coordinados toda la faena.

Por si esto fuera poco, está el escapulario de oro del Señor de los Milagros que ganó, en Acho, Perú, contra José Tomás y Juan Serrano “Finito de Córdoba”.  

En la vitrina de sus “trofeos especiales” guarda dos escapularios de plata de Nuestra Señora de los Zacatecas. Este sábado 8 espera tener la oportunidad de llevar el tercero a casa en su última tarde en la Monumental Zacatecas.

Aunque para el torero de piel morena compartir cartel con Juan Pablo Sánchez y Sergio Flores es algo que le impone, sabe que saldrá al ruedo zacatecano para agradecer  a la afición su apoyo a lo largo de su carrera y, la única forma en que sabe cómo hacerlo, es demostrando que la suya es la tauromaquia de un hombre enamorado de la fiesta, de un enamorado que dice “adiós”.

A cada uno le llega en diferentes momentos. El mío fue viendo a David Silveti en la Plaza México: el toro le pegó una voltereta, le arrancó prácticamente la taleguilla, el matador se levantó e hizo el natural más lento que he visto en mi vida. Él, llorando, volteó a ver al tendido y con él lloramos todos los que estábamos en la plaza.